Una de las películas que me gustó mucho fue el Diario de Bridget Jones, y su historia entre dos amores: uno conflictivo y trivial, y el otro, intenso y verdadero.
Hace unos pocos días, estuve con una amiga algo mayor que yo que supera los 50 años. Ella me decía que si a mujeres de menor edad les cuesta conseguir un hombre con todas las letras, a ella le costaba aún más poder encontrar a su candidato.
Hace unos pocos días, estuve con una amiga algo mayor que yo que supera los 50 años. Ella me decía que si a mujeres de menor edad les cuesta conseguir un hombre con todas las letras, a ella le costaba aún más poder encontrar a su candidato.
Me pongo a pensar -de vez en cuando lo hago- y si veo la situación de muchas mujeres, es frecuente encontrar cantidad de hombres que huyen del compromiso. En este caso, del compromiso amoroso y afectivo. Tienden a huir, como si una los fuera a fagocitar y hacer de su vida algo miserable y triste.
Quiero adentrarme en el prototipo de Daniel, tomando al personaje de Hugh Grant en la película; y a Mark, el candidato ideal que se queda finalmente con la simpática y adorable Bridget.
Un Daniel seguramente es divertido, atractivo, galante a más no poder. Emana gracia en todos sus comentarios y suele ser un gran conversador, siendo siempre el epicentro de las miradas femeninas porque emite sensualidad. Pero Daniel es inestable. Incapaz de llevar a cabo una buena y fructífera relación de pareja, porque su ego es tan grande que necesitará una constante aprobación de mujeres a su alrededor. Será el típico infiel que hasta delante tuyo, piropeará a otras. Es un aventurero insaciable así como su sed de mujeres, porque conoce sólo el término aventura y relación free.
Es el típico hombre que te invitará a salir cuando él lo crea conveniente. Si tiene familia, jamás podrá verte los fines de semana porque debe ver a sus hijos, a su ex gato y a su ex pareja (de paso), además de inventar actividades relacionadas. Claro que podrá verte durante la semana. Nada mejor que seas “la reunión hasta tarde”, para luego despedirse e irse dejándote sola nuevamente.
Son los que programan una cita para luego cancelarla a último momento, dejándote con el conjunto interior súper sexy que compraste para deslumbrarlo y que te probaste muchas veces frente al espejo.
Luego de dejarte plantada y mirando una película deprimente y comiendo chocolate, te llamará para pedirte disculpas y te volverá a invitar, deshaciéndose en elogios hacia vos y regalándote algo para que accedas nuevamente, y tengan una buena noche de placer. Dirá que sos la mejor mujer que encontró en su vida, porque contigo él “se siente diferente” y “lo entendés”. Y una cree y apuesta a ese prototipo de hombre.
Llegará un punto en que querrás saber qué existe en esta relación y te preguntarás su grado de compromiso en ella. Te dirá que seguís siendo la mejor, pero “no está para nada más que eso”, porque “no sabe qué es lo que le pasa” y hasta por ahí, deja deslizar un “no sos vos, soy yo”. Claro que esto lo dirá ya avanzado un tiempo y no al principio de la relación, porque en sus comienzos, te hizo ver que “eras la única y que sí quería estar a tu lado”. Ése es a grandes rasgos, un típico Daniel. Aventurero y más parecido a una montaña rusa que a un hombre, es indeciso y bastante trivial. Envuelve con su discurso una y otra vez.
Quiero adentrarme en el prototipo de Daniel, tomando al personaje de Hugh Grant en la película; y a Mark, el candidato ideal que se queda finalmente con la simpática y adorable Bridget.
Un Daniel seguramente es divertido, atractivo, galante a más no poder. Emana gracia en todos sus comentarios y suele ser un gran conversador, siendo siempre el epicentro de las miradas femeninas porque emite sensualidad. Pero Daniel es inestable. Incapaz de llevar a cabo una buena y fructífera relación de pareja, porque su ego es tan grande que necesitará una constante aprobación de mujeres a su alrededor. Será el típico infiel que hasta delante tuyo, piropeará a otras. Es un aventurero insaciable así como su sed de mujeres, porque conoce sólo el término aventura y relación free.
Es el típico hombre que te invitará a salir cuando él lo crea conveniente. Si tiene familia, jamás podrá verte los fines de semana porque debe ver a sus hijos, a su ex gato y a su ex pareja (de paso), además de inventar actividades relacionadas. Claro que podrá verte durante la semana. Nada mejor que seas “la reunión hasta tarde”, para luego despedirse e irse dejándote sola nuevamente.
Son los que programan una cita para luego cancelarla a último momento, dejándote con el conjunto interior súper sexy que compraste para deslumbrarlo y que te probaste muchas veces frente al espejo.
Luego de dejarte plantada y mirando una película deprimente y comiendo chocolate, te llamará para pedirte disculpas y te volverá a invitar, deshaciéndose en elogios hacia vos y regalándote algo para que accedas nuevamente, y tengan una buena noche de placer. Dirá que sos la mejor mujer que encontró en su vida, porque contigo él “se siente diferente” y “lo entendés”. Y una cree y apuesta a ese prototipo de hombre.
Llegará un punto en que querrás saber qué existe en esta relación y te preguntarás su grado de compromiso en ella. Te dirá que seguís siendo la mejor, pero “no está para nada más que eso”, porque “no sabe qué es lo que le pasa” y hasta por ahí, deja deslizar un “no sos vos, soy yo”. Claro que esto lo dirá ya avanzado un tiempo y no al principio de la relación, porque en sus comienzos, te hizo ver que “eras la única y que sí quería estar a tu lado”. Ése es a grandes rasgos, un típico Daniel. Aventurero y más parecido a una montaña rusa que a un hombre, es indeciso y bastante trivial. Envuelve con su discurso una y otra vez.
Mark es diferente. Tiene seguridad en sí mismo y si tuvo conflictos, ya están próximos a resolverse o fueron resueltos en su momento. Es de sentimientos nobles y profundos y dista de ser un Daniel. Busca una compañera a su medida, que sea interesante, inteligente, de agradable trato y que lo conquiste diariamente. Le gusta la seducción y hace sentir muy a gusto a su pareja diciéndoselo, pero no hace alarde de ningún tipo frente a otros y tiene mas bien un perfil bajo.
No tiene problema en salir los fines de semana y presenta a sus amigos si avanza la relación. Es algo celoso -sólo algo-, porque te quiere y considera, sigue tus historias y pensamientos, te pregunta y le interesas mucho.
No tiene problema en salir los fines de semana y presenta a sus amigos si avanza la relación. Es algo celoso -sólo algo-, porque te quiere y considera, sigue tus historias y pensamientos, te pregunta y le interesas mucho.
Este hombre proyecta mucho más allá que los límites de una cama. Va directo a tu alma sabiéndola desnudar de a poco con cada acercamiento, porque sabe ver esa mujer que él desea para sí. No faltará el respeto cancelando citas a último momento y hará a una mujer sentirse una reina en toda oportunidad que compartan, porque para él, sí vale la pena estar a tu lado. Son transparentes en sus sentimientos y no tienen nada que ocultar, cosa que un Daniel desconoce.
Equilibrado, distinto, caballero y sin complicaciones, Mark es al que todas apuntamos en mayor o menor medida. Porque sabe el significado de la palabra amor y es lo que él también busca: reciprocidad, compartir y soñar juntos. Un Mark no es sinónimo de aburrimiento, porque como sabe qué es lo que quiere de su vida y lo que a una le interesa, entonces jugará sus mejores cartas convirtiendo el romance en algo mucho más profundo y mágico que cualquier Daniel.
Habiendo terminado brevemente una descripción de cada uno, les hago llegar un video de Geri Halliwell cantando “It´s raining men”, tema original de las Weather Girls que combina imágenes de la película “El diario de Bridget Jones”, un poco de Flashdance y la serie Fama.
Equilibrado, distinto, caballero y sin complicaciones, Mark es al que todas apuntamos en mayor o menor medida. Porque sabe el significado de la palabra amor y es lo que él también busca: reciprocidad, compartir y soñar juntos. Un Mark no es sinónimo de aburrimiento, porque como sabe qué es lo que quiere de su vida y lo que a una le interesa, entonces jugará sus mejores cartas convirtiendo el romance en algo mucho más profundo y mágico que cualquier Daniel.
Habiendo terminado brevemente una descripción de cada uno, les hago llegar un video de Geri Halliwell cantando “It´s raining men”, tema original de las Weather Girls que combina imágenes de la película “El diario de Bridget Jones”, un poco de Flashdance y la serie Fama.
Que lluevan entonces muchos Mark que son los que valen, porque de "Danieles" y sus mundos de mentiras con sentimientos efímeros, ya está lleno el planeta.
Tengo mucho del primero que es Daniel y me divierto bastante, pero confieso que me siento solo muchas veces.
ResponderEliminarSalu2!
Muy buenas las descripciones que haces de estos tipos de hombre , excelentes. Y, que buen complemento , el vídeo. Ambas películas, y la serie, qué maravilla de serie, son magníficas. Saludos Marcela
ResponderEliminarAlejandro,
ResponderEliminarentiendo lo que decís, y creo que hay instantes en los cuales se querría compartir y no se puede, así sean charlas, bromas, caricias o silencios...
Gracias por tu visita.
***
Luz,
Gracias y me alegro que te haya gustado. Espero verte más seguido. ¡Bienvenida!
y quién no ha conocido algún Daniel en su vida! son maravillosos y terribles al mismo tiempo...cuanto nos hacen sufrir y a la vez nos divierten!
ResponderEliminarCreo que terminan siendo un matiz interesante en la vida, cuando no te involucrás afectivamente.
Besos Marce
Claro que lo tienen, Clau! y como decís, cuando no te involucras. Si lo hiciste, ufff a padecerlos...
ResponderEliminarUn beso!
"Tienden a huir, como si una los fuera a fagocitar y hacer de su vida algo miserable y triste"
ResponderEliminar!Jamás había sentido descrito mi miedo de forma tan acertada!
Si solo por un día pudiesen estar en nuestro cuerpo tal vez comprenderían por qué amamos tanto la independencia , evitamos el compromiso y nos estimula la conquista..o sentir que podemos hacerlo
Nadie fagocita a nadie. Tal vez no hayas encontrado LA mujer para vos todavía. Aquella mujer que desees ver constantemente, que te espere, que te haga sentir lo que nunca antes sentiste y la que permanezca a tu lado aún, en momentos difíciles. Esa mujer amante y deseosa de tu persona y que te haga más completo todavía de lo que sos. ¿Inmadurez de algunos hombres? creo que sí, y así va a seguir pasando el tiempo...
ResponderEliminarCariños Leo (¿hay que atarte?)
Marcela: no sé si te diste cuenta que puse mi comentario en cualquier parte...je
ResponderEliminarperdón.
Marcela: no sé si te diste cuenta que puse mi comentario en cualquier parte...je
ResponderEliminarperdón.
Mar,
ResponderEliminarjaja sí! me di cuenta y no te preocupes! de todas maneras te contesté en el otro...
Un beso grande
Marcela, consultora para mí...
ResponderEliminarMe siento un Daniel, pero no quiero serlo...hay una mujer que cambió mi vida, y aún así el Daniel que vive en mí es mas fuerte, no quiero perderla, pero hago todo mal y sé que sufre por mi forma de ser, intentamos la convivencia..pero la fuerza de nuestro temperamento no llevó al fracaso, una y otra vez lo intentamos y seguimos así...atraídos y enfrentados, no puedo vivir sin ella y no puedo vivir con ella, que vamos a ser? Olvidarnos el uno del otro es imposible...me desespera la situación.
Bué sorry el parloteo, encontré tu blog de casualidad y se me dió por escribir...quiero entregarme a ella plenamente...cuando lo intento no puedo evitar sentirme abusado..en fin..gracias por el blog esta muy bueno..
Gracias por venir y animarte a dejar tu testimonio, Juan.
ResponderEliminarLo que no entendí de tu mensaje, es lo de "...cuando lo intento no puedo evitar sentirme abusado...". Pero más allá de eso, quiero decirte que no sos el único. Esto de la dualidad está muy presente. Tal vez no estén en el momento adecuado de empezar una convivencia porque para ello, se necesitan verdaderas ganas y proyectos para construir de parte de ambos y puede ser, que los temperamentos de los dos lo tengan que analizar. Madurar en pareja es importante y tomarse el debido tiempo para ello es lo mejor. Se te lee temeroso...con ganas pero sin ganas a la vez.
Desde mi punto de vista, hablen lo más que puedan y vean qué cosas están dispuestas a ceder y las que no, ya que en la pareja así como en otros ámbitos, es una negociación constante de situaciones: vos qué cosas cedés, y ella en qué cede. La convivencia no se trata de hacer doler al otro, sino de lo contrario: estar dispuesto a ESTAR y acompañar y elegirlo cada día. Elegir sus manos, su amor, su ternura, compañerismo, amistad, y el disfrute del placer y el enriquecimiento mutuo.
¿No crees?
Espero que mis palabras te ayuden de alguna manera.
Un beso y vení cuando quieras. Siempre bienvenido.
Muchas gracias Marcela, lo que quise decir es justamente eso, cuando mas doy siento que soy el que cede...seguramente ella piensa igual, lo hablamos y resulta que los dos sentimos que cedemos mas que el otro...pucha que es complicado esto...deberíamos largar todo e irnos a Grecia juntos!!!
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras,me sirven, sos una mujer muy comprensiva y generosa!
Claro que voy a seguir leyéndote, saludos,