Bombachas, bragas, panties, calzones, “matapasiones”, cucos, cacheteros, culottes y tanguitas, son algunos de los nombres que reciben nuestra ropa interior.Días pasados en charla de mujeres, saltó este tema interesante y que fue motivo de risas a más no poder. Lógicamente encerraba realidades propias de muchas.
Veamos entonces este apasionante mundo interior femenino.
Si pasas por un escaparate o vidriera de venta de ropa interior, verás modelos en las fotos luciendo de manera sexy y sugestiva un lindo conjunto íntimo. La modelo tiene un cuerpo sanamente envidiable, Fotoshop mediante, y que sólo le queda bien a ella. Es lógico que pongan a una mujer bella luciéndolo, porque de lo contrario, no habría ventas.
Están aquellas prendas de gran tamaño –son las “matapasiones”-, al mejor estilo Bridget Jones (película que recomiendo ver). Están también, aquellas prendas sumamente sexies y sensuales que van mejor con un buen champagne que con un vino en damajuana (perdón por el término que dejé deslizar, pero me vino el viejazo).
Las atrevidas, provocadoras y rebeldes. Estas prenditas son diminutas de colores llamativos o con aplicaciones y estampados que sugieren una noche de batalla seguro.
Las conservadoras y clásicas. Estos conjuntitos de algodón o mezcla con lycra, son un clásico y siempre quedan bien, ya que se adaptan a tus formas.
Las “cola less”. Ideal para pantalones porque no se marcan y más aún, si los mismos son ajustados.
En variedad de colores, formas, tamaños y telas, ellas nos acompañan desde siempre.
Ahora bien. Vos dirás que sigo con un tema totalmente distinto… pero no.
¿Notaste que hay gente que guarda todo? Lo guarda “por las dudas” (seguro que ese “por las dudas” será dentro de 20 años). Guardan papelitos, tickets de compras con descuentos que pensás que se van a usar, cositas sin importancia como un clavito o tornillo y…de todo un poco. Como tendemos, vaya a saber por qué, a guardar todas las tonterías “por si las llegara a necesitar”, solemos también atesorar aquellas prendas de ropa interior que es preferible mantener bajo llave en tu cajón del placard.
Están ya sin elástico. Están hiper gastadas pero como son TAN cómodas, que te las seguís poniendo (¿adiviné?).
Ya ni hablo de la falta combinación entre el corpiño y la bombacha, cosa que es más que normal, sino que hablo literalmente de “trapitos”.
Soy amante de la tijera, y propongo deshacerte de esa bombacha inmediatamente sin pensarlo dos veces y renovar este aspecto en vos.
Los hombres también conservan esos calzoncillos calamitosos, en el mismo estado que tu ropa íntima. Nada más sexy que al momento de sacarse la ropa lo veas con sus boxer o slip en semejante estado, y si a esto le agregamos medias, lejos estará de ser el hombre tan sexy que conociste en su momento. ¡Y la vista de él al verte con tu bombachita tan querida desnudita y parada a un costado de la cama! Y no digas: “¿Y qué? ¡Hay mucha confianza entre ambos! Es como si dijeras “ya no voy a depilarme, ¿para qué?”.
Terminando este tema, doy paso muy brevemente a los camisones, pijamas o ropa de dormir. ¿Conservas ese lindo conjunto que armaste y nada combinable? Pero claro, también te encariñaste con él. Es probable que le sigas añadiendo alguna que otra cosita, como por ejemplo, unas medias (nada combinables por cierto) por arriba de los pantaloncitos, cosa que no los suban cuando estés acostada. Nada más cómodo (y ridículo) que este conjunto ideal para noches de ensueño. Ese conjunto de pijama sui géneris que supiste construir, dejalo para cuando estés sola en tu casa, viendo una película romanticona para llorar un poquito, helado mediante.
Resumiendo, digo un NO rotundo a la conexión afectiva con tu ropa. Lo que fue...fue.
Salí a comprarte ese conjunto que viste en vidriera que tu galán le encantará y que durará poco tiempo en tu cuerpo. Si estás sola, andá igual. Hay que descartar lo pasado y tratar de mantenerse lo mejor posible dentro de nuestras posibilidades, ¿o no?
PD: Si sos de las que renuevan el vestuario íntimo ¡felicitaciones!…hay que seguir tu ejemplo y esta nota no fue para vos.



