Mujer sin hijos

Los 40 es una edad crucial para algunas cosas, como por ejemplo, la maternidad. Hay mujeres que van postergando el deseo de ser madres por priorizar una carrera y su ámbito laboral, y esto es entendible y comprensible.
Otras, no han encontrado aún al hombre que ellas desean tener a su lado para poder formar una familia.
Otras mujeres, como es mi caso, lamentablemente no pudimos ser madres por problemas de infertilidad o salud.

No ser mamás golpea en lo más íntimo del corazón de una mujer porque no fue elección de una, sino que fue determinada por el destino, un camino que salió de la nada y que te dice “no sigas por acá porque no podrás llevar un hijo en tu vientre”.
La noticia me sacudió por completo. Recuerdo que me sentía inservible como mujer, con mucha carga de culpa por no poder darle un hijo al hombre que estaba a mi lado en ese entonces. Fueron muchas las noches en que las lágrimas me ahogaban. No podía siquiera mirar otra mujer embarazada en la calle ni en la televisión porque me ponía triste, y si veía alguna publicidad de bebés y todo lo relacionado a ellos, me sentía peor.
También me llegué a cuestionar si el hombre que estaba a mi lado era merecedor de toda esa situación.

Un día pedí ayuda y empecé terapia. Fue de gran importancia, porque de a poco, empecé a ver las cosas de otra manera. Me di cuenta que yo era mucho más que un vientre para albergar a un hijo. Tenía sueños por cumplir, proyectos y metas personales. Esa meta “ser madre” que yo ansié desde chica, estaba anulada y tachada de mi vida, pero otras cosas me esperaban si era capaz de verlas. Intenté una adopción pero ya era tarde cuando nos llamaron, ya que estábamos en pleno divorcio. Pienso que de todas maneras la llegada de un hijo no hubiera solucionado nada, porque el motivo de la ruptura no era precisamente ése.

Con el paso del tiempo, traté de buscar a ese hombre que me aceptara tal cual soy y que me demostrara que la única condición que tenía en su vida, era compartir su vida conmigo. Que no se fijara en si podía tener o no un hijo. Que me amara…simplemente eso. Todas deseamos ser amadas y correspondidas.
Y conocí señores, por supuesto. Y pasaron pero quedaron en la historia, hasta que encontré EL hombre para mí. Que es joven igual que yo, independiente, buena persona, vital, profesional y que tiene todos los atributos que me fascinan en un hombre y que podría si quisiera, tener un hijo con otra mujer. Y su elección fui yo. La mía, él.

Y así vivimos nuestra historia día a día, en común.
Disfruto de mis sobrinos y de verlos crecer. Juego con ellos y es, en estas adorables criaturas, que vuelco mis besos de tía y apretones de cachetes inmanejables.
A mis 40 ya no busco hijos. Eso quedó muchísimos años atrás.
Estoy convencida que una no es menos mujer que otra que sí pueda tenerlos, ejemplos hay muchos.
Vivo de forma plena. Disfrutamos mucho nuestra intimidad como pareja sin niños alrededor gritando, llorando y demás cositas que tienen. Nos damos nuestros placeres y gozamos el uno del otro. Somos los artífices de nuestra relación de pareja hoy, sin horarios, con felicidad, placer y proyectos.
Hoy día, disfruto ver panzas abultadas de mujeres sonrientes que desbordan felicidad y hasta bromeo con niños aún, siendo perfectos desconocidos para mí.

Puedo aseverar que no se termina el mundo por no poder tener hijos a los 40, y digo esto, porque sí hay muchas que no son felices hasta que no puedan tener hijos y formar una familia. Saber ver el punto, es la mejor manera de aceptarnos y de seguir con otras metas que de todas maneras, llenan de felicidad y goce, aunque no estén presentes los pañales, ni mocos ni manitos llenas de dulce.

Especialmente dedicado este post, a aquellas mujeres que saben de lo que hablo.


Espejitos de colores

Conocí una mujer hace muchos años, que compró el famoso rollo de flores para balcón y jardín. El resultado después de la compra no fue el esperado, ya que no creció ninguna flor. Claro que la presentación del famoso rollito en la televisión era impecable. Sólo faltaba que lo extendieras y regaras, y tenías el jardín de Eden en tu casa.

Ni hablar de los productos que hacen que tu cutis luzca instantáneamente sin manchitas ni acné, como la baba de caracol. Nada más lindo que andar babeándose la cara todas las noches. Si además de tener acné se está con algún kilito de más, las fajas te reducen y comprimen toda, no sin antes usar los cinturones vibradores complementando con alguna pastillita. Ahí mismo alguien te susurraría un: “estás más linda que nunca”.


Entre mesitas y escaleras multiformas que hasta podés hacer el amor en ellas con un poco de creatividad, la televisión a horarios insólitos, ofrece un sinfín de productos para el ama de casa torpe (a todas se les cae siempre algo: derraman líquidos en los pisos, la casa luego de una fiesta es desastrosa, y siempre hay un hombre inútil también, que no sabe ni poner un simple tornillito y que necesita del taladro mil y una función, que agujerea y atornilla lo inimaginable y en tiempo récord).
Estos programas dirigen su atención al público que hace compras compulsivas desde la comodidad del hogar con una sola llamada, con tarjeta de crédito en mano. Presionan al decir que si no llamas en ese mismo instante te perderás de la fabulosa promoción del 2x1 y que encima, debes apurarte porque quedan muy pocos en stock, anteponiendo el “oferta limitada”.


Estas son compras por impulso. No son planeadas y previstas. Lamentablemente, el número de compradores compulsivos se incrementa y estas empresas ganan fortunas con nosotros.
Pasa también con los supermercados. ¿Notaste cómo cambian cada tanto, la disposición de los productos? ¿Crees que en realidad están redecorando? No. Lo que hacen es que una, que ya tenía planeada la compra, se vea en la necesidad de recorrer todo el supermercado para buscar el paquete de arroz que necesita y que en el trayecto, te “tientes” con otros productos. Todo está planeado por parte de ellos. Notarás que siempre los productos "premium" están a la altura de tus ojos, y que los demás están casi invisibles y mucho más abajo en la góndola, rozando el piso. Si vas con tus hijos, también te darás cuenta que ellos pueden agarrar las golosinas y juguetitos porque están a su altura. Los productos con vencimiento cercano los ponen bien adelante para que los tomes; sin embargo, los más frescos con sólo extender un poco el brazo, los ubican detrás.


Todo esto es Marketing. Apuntan a que uno se tiente y termine gastando mucho más.
Los zapatos, carteras, ropa, maquillajes y electrodomésticos, también son objeto de deseo, aunque muchas veces, el paquete termine sin abrir en un rincón en el olvido. “¿Eso te compraste? ¿Lo necesitabas?” Rta.: No, pero estaba de oferta (frase típica).
No compremos fantasías, sueños ni espejitos de colores. Estudios del comportamiento del consumidor son llevados a cabo, incluso sin que nos demos cuenta y todo para hacernos comprar.

Tuve una experiencia cercana con el maravilloso y único limpiavidrios magnético. Lo compré en un local de esta empresa que vende todo por televisión.
Debo ser una torpe también, porque se me cayó mil veces al piso y no desliza bien, por ende, tampoco limpia. Conclusión: dinero mal gastado. Me lo merezco.

Ahora que recuerdo, tengo algunas observaciones respecto a las publicidades televisivas en la Argentina y son las siguientes:
1) Al muñequito de Mr. no sé qué (el que te deja la casa impecable) y al que le piden auxilio señoras desesperadas, le falta algo en su anatomía…parece asexuado.
2) La gotita de famoso y amarillento detergente, es odiosa, creída y soberbia.
3) Siempre pero siempre, las cocinas se caracterizan por su acumulación de grasa ancestral.
4) Las bañeras son un asco.
5) Las amas de casa nunca limpian bien, a no ser que usen el producto que publicitan.
6) Los pisos nunca quedan brillosos como dice la publicidad. Algo cercano, pero…
7) Todas las familias son lindas y todo combina con todo, hasta el chorizo en la parrilla. Todo forma parte de una mise en scène.
8) El perfume de los enjuagues para ropa se evapora en un día. Nada de durar tanto como dicen; y una prenda nunca rebota contra otra como muestran en el aviso.

No sé cómo serán las publicidades para el extranjero, pero calculo que algo similares.


Firma: Marcela (no Brane)


Mujer buenita vs. Mujer "cabrona"

Presento entonces, al opuesto de la “Mujer buenita”: la “Cabrona”.
S. Argov llama así, simpáticamente, al tipo de mujer independiente, singular y con identidad propia. No se refiere a la mujer bruja y mala, sino que toma el término de manera irónica.
Pasemos a describir a esta mujer, y su actitud en el juego de seducción.

“La mujer que describo, es buena pero fuerte. Tiene una fortaleza muy sutil. No deja a un lado su propia vida y no persigue jamás a un hombre. No permite que un hombre piense que tiene un “dominio” del 100% sobre ella, y se da su lugar cuando él se pasa de la raya.
Sabe lo que quiere y nunca compromete su integridad para obtenerlo...es como una magnolia de acero. Utiliza su femeneidad para su propio provecho.
No es que se aproveche de los hombres, porque juega limpio. Tiene algo que la buenita no tiene: claridad mental, pues se deja llevar por una fantasía romántica. Esta claridad mental le permite ejercer su poder cuando es necesario.
La cabrona es una mujer poderosa que obtiene una gran fuerza de su capacidad para pensar en forma independiente, en especial en un mundo que sigue enseñándole a las mujeres a ser abnegadas.


Esta mujer no vive bajo los estándares de nadie más, sólo bajo los propios. Es la mujer que juega con sus propias reglas, que tiene un sentimiento de confianza, libertad y poder.
Las cabronas que son tan amadas por los hombres, emiten una cualidad despreocupada y sí, tienen ese “sabor”. Por coincidencia, es ese mismo sabor que los hombres dicen encuentran “tan magnético”. La diferencia es que la mujer no lo está buscando fuera de ella, es una cualidad especial que lleva consigo.
Es mas selectiva sobre su disponibilidad. Está...pero algunas veces, no. Pero es amable, lo suficiente para considerar las preferencias de él sobre cuándo verla, para poder, algunas veces, complacerlo. Él no tiene un control absoluto sobre ella.


Se queja todo el tiempo, porque así él sabe que no puede pasar por encima de ella. Y no tiene que ser verbalmente combativa, tiene que ver con las acciones y con cuanto de ti misma estás dispuesta a ceder. Si te dice que le gustan las rubias y al sales corriendo al teñirte de rubia, él sentirá que tiene el control absoluto sobre ti.
La variable mas grande entre una cabrona y una buenita, es el miedo. La cabrona le demuestra que no le da miedo estar sin él.
Cuando un hombre siente algo de miedo de perder a una mujer, su interés despierta. Darle a un hombre demasiada seguridad pronto, es como darle demasiada agua a una planta: lo mata.
Ella sigue siendo la misma persona durante su relación con un hombre. No pierde sus amistades. No deja su carrera ni pasatiempos. No se olvida de tener tiempo para sí misma, ni cede en todo. Y, al contrario que la buenita, no tolera demasiado las faltas de respeto.

10 características de la cabrona:

1. Mantiene su independencia
2. No lo persigue
3. Es misteriosa
4. Lo deja queriendo más
5. No permite que él la vea pasando un mal rato.
6. Tiene el control de su propio tiempo
7. Mantiene su sentido del humor
8. Se siente valiosa
9. Siente pasión por cosas no relacionadas con él
10. Trata a su cuerpo como una máquina bien afinada

Es muy dulce...tan dulce como un durazno. Pero dentro de éste, hay un hueso muy duro, y esto significa que cuando un hombre le falta el respeto, no tiene por qué explicar lo que es obvio.
No hay manera de permanecer firme en una relación, y al mismo tiempo aceptar conductas groseras. Un hombre de calidad no quiere a una mujer que pueda pisotear.
La cabrona cree que tiene mucho más para ofrecer que sólo su sexualidad; así que tiene sexo cuando siente que lo quiere y sólo si se siente cómoda con la relación.
Esto no cambia después de que consuman la relación, él sigue sin poder predecir cuándo podrá hacerle el amor.
Dice las cosas como son, de forma directa y va al grano de manera concisa.
Se da prioridad a ella misma y no se “derrite” por alguien mas. Debido a esto, su NO es un NO, y su significa un SÍ. El objetivo no es ser desagradable, sino tener la habilidad de ser clara y directa sobre lo que necesita, y no vacila, no cambia de opinión."

Interesante y para pensar....



Mujer buenita

Si sos de las mujeres que viven dando todo por amor y no llegan a concretar nada y el señor huye, lee este artículo interesante que resumí y que te hago llegar así tengas 40 años, más o menos edad. Porque somos mujeres, porque lo hemos vivido y porque fuimos “buenitas”.

Perfil de la buenita.-

Es la mujer que compensa de más, que le da todo a un hombre que apenas conoce, sin que él tenga que invertir mucho en la relación. Es la mujer que se entrega ciegamente porque desea con demasiado ahínco ser correspondida. Es la mujer que hace lo que cree que a su hombre le gustaría o querría, porque quiere mantener la relación a cualquier costo. Toda mujer ha hecho esto en algún momento.
Una mujer que es demasiado buena, da y da hasta quedar agotada.
Dar demasiado, o estar demasiado dispuesta a complacer, disminuye el respeto de un hombre; da el beso de la muerte a su atracción y pone un límite de tiempo a la relación.
Una mujer buena siempre está disponible.

¡Acepta todo! hasta quedarse sentada aburridísima mientras él ve los deportes por televisión. Pero no hace ningún comentario, sólo acepta todo con tal de estar con él…

La emoción de la cacería.-
Las mujeres tienen que entender que los hombres adoran la “emoción de la cacería” y que son muy competitivos. Les gusta correr automóviles, el atletismo y la cacería. Les gusta arreglar desperfectos, descubrir cosas, la persecución.
El juego del gato y el ratón que para las mujeres es tan frustrante, para los hombres es emocionante; y ésta es una diferencia básica entre hombres y mujeres. Para una mujer, el objetivo suele ser lograr una relación de compromiso, también conocida como puerto de destino; para el hombre, el viaje por el camino a ese destino suele ser lo más divertido. La mujer que es demasiado buena es como un balde de agua fría en este proceso. Es más probable que un hombre se aburra cuando no ha tenido que invertir demasiado de sí mismo. Nadie respeta un regalo ni una limosna en ninguna faceta de la vida. Cuando una mujer se acuesta con un hombre desde el primer momento, deja de atraerlo hacia ella. Los hombres admiten que si es el sexo es demasiado fácil de obtener, no es tan bueno.
Cuando una mujer no cede fácilmente y no parece dócil o sumisa, obtenerla se vuelve más estimulante.

Un ejemplo: cuando él sale de viaje de cacería con los amigos no le importa dormir una semana completa en un saco viejo y sucio y quedar cubierto de picaduras de mosquito. No le importa comer comida que en otra situación no tocaría. ¿Por qué? Por la cacería. Y después si realmente logra cazar un alce, regresa a casa más orgulloso que un pavo real y quiere colgar la cabeza del alce en la pared. Si le fueras a tirar un alce muerto a la puerta, no querría tener nada que ver con él. Podría ser el mismo alce que él cazó, y aún así tendría un efecto totalmente diferente en él. Esta es la forma en que la persecución afecta su interés por una mujer. Si una mujer acosa a un hombre, provoca el mismo efecto que si le fuera a dejar un alce muerto frente a su puerta. El objetivo mientras estén saliendo no es ser mala, sino provocarle la emoción de la cacería yendo poco a poco y dejándolo ser un hombre…

Tu actitud sobre ti misma es la que un hombre va a adoptar. Lo mismo sucede en el sentido opuesto. Una mujer hermosa puede hacerse ver horrible a los ojos de un hombre si es muy insegura. Él te persiguió; por lo tanto te encuentra atractiva. Un comportamiento modesto y una actitud confiada lo convencerán de que eres bellísima.

Autor: S. Argov

Las buenitas son eso…buenas ¡muy buenitas! e inocentes, pero eso no quita que sean insistentes y celosas, inseguras, conformistas, dejan todo de sí para estar junto al hombre que les interesa. No es selectiva, es dependiente del hombre y sumisa.

En la próxima entrada, les haré llegar el opuesto de la “buenita”. Los veo entonces en breve.

PD.: Reconozco que hace años fui una mujer “buenita”, pero ya no. El tiempo pasó y aprendí.



Mujer en juego

Elegí este título porque creo que, efectivamente, son muchas las mujeres que están en el “juego”.
Hasta hace poco, se consideraba que la edad promedio de la mujer jugadora era de 40 años. Lamentablemente, este dato quedó en el pasado ya que bajó la edad de iniciación en estas “artes”, pasando a ser ahora de 25-30 años.

Artes que llevan a considerar y replantear muchos aspectos de la persona jugadora.


Los casinos con sus maquinitas ruidosas y coloridas, así como también los bingos, son los centros de culto de las ludópatas. Las ludópatas, son las jugadoras compulsivas.


No existe el tiempo en estas salas. No hay horas ni relojes que corren, ni ventanas que orienten el paso del día. En un ambiente de humo, ruidos, monedas, músicas y alfombras rojas, el juego es el único motivo de deseo.
Muchos son los problemas que trae aparejado el juego tanto en el ámbito familiar como el personal.

Hay descuidos personales (muchos son los que pasan por ejemplo, dos días consecutivos jugando sin haberse siquiera cambiado de ropa). Tienen insomnio, descuidan su salud y tienen mal carácter. Están irritables y hasta intratables. Los hijos recriminan a sus padres y viceversa. Esposos a sus mujeres y al revés. Existe un gran descuido de sus familias.


La “plata les quema en la mano”. Se juega por la ambición de tener más dinero y piensan que lo pueden transformar en el doble o el triple de lo que apostaron con un golpe de suerte. No saben darle un corte y retirarse. Juegan y apuestan. Van a sus casas a buscar más dinero y vuelven al recinto a seguir apostando.

Se pierde la noción del valor del dinero: les parece caro un par de zapatos y no tienen, sin embargo, ningún reparo en perder la misma suma o más aún en una noche de maquinitas.

Existen robos de dinero al marido y hasta apropiaciones de dinero ajeno y que lo gastan en apuestas. Piden préstamos a empresas prestadoras de dinero con la sola presentación de su documento –algo muy fácil- y con intereses usureros para poder devolverlo, tornándose así, un círculo vicioso –para nada virtuoso-.

Hablamos de la falta de confianza, de mentiras, engaños, fraudes y ocultamientos. Muchos dicen que “juegan porque les gusta” y no lo dudo, pero hay tener la inteligencia suficiente para saber el límite de cada uno.
Cada vez más mujeres jubiladas son presas en este juego. Sus hijos notan que se están entreteniendo y divirtiendo, hasta que se dan cuenta que se está tornando en algo más peligroso y es en ese momento cuando piden ayuda.


Perfil de jugadoras.-

Estado civil: solteras, separadas y viudas. El número de mujeres casadas también se incrementó.

Factores psicológicos: angustia, ansiedad, problemas de pareja y cuadros depresivos se suman a la soledad, el principal motivo que reúne a las mujeres en una sala de juego.

Hay que tomar conciencia de este problema ya que es una adicción, y como toda conducta compulsiva, es nociva. Pedir ayuda y consultar es el primer paso para una recuperación para quienes atraviesan por esta dificultad. Asimismo, la consulta y tratamiento familiar es de suma importancia.




Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Proverbio Chino


De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
Benjamin Franklin

Entre salud y dinero, salud primero.
Refrán

El dinero no puede satisfacer el corazón del hombre, sino el buen uso que de él se hace, es esto lo que produce la verdadera satisfacción.
Don Bosco




Agradezco el valioso aporte de un jugador en recuperación.




Archivo diario La Nación




Compartiendo besos...

Llueve en Bs. As. y la noche fría se aproxima. Siento el sonido de cada gota al caer... Este es un momento ideal para compartir con ustedes, queridos lectores, la última escena de mi película preferida.
Suban el volúmen y disfruten de la misma manera en que lo hago yo al verla.