Peinando canas


Si hay algo que me gusta es observar a la gente. Soy muy observadora de las actitudes y gestos, de los rostros y miradas, así como de las situaciones que me rodean. Cuando voy a tomar los famosos cafecitos a un bar, me atrae muchísimo ver a las señoras de edad reunidas tomándose un rato para la charla y el descanso entre amigas.

Ellas hablan, se cuentan de sus vidas, de sus padecimientos con la artritis, de la comida saludable, hipertensión, de sus hobbies y nietos.

Toman el té acompañado por alguna tarta y pasan un rato agradable conversando. No puedo dejar de mirarlas y de alguna manera, me proyecto en ellas.
Admiro mucho a estas mujeres inquietas y que se reúnen, que siguen conservando amistades y que continúan con rutinas exquisitas.

A mis 40 pienso en la vejez y en qué cosas me esperan en la vida, pero las iré descubriendo despacio y con el transitar diario porque de eso se trata la vida.
No me veo como una mujer abstraída y ermitaña. Me imagino como una señora vital y con ganas de seguir creciendo y aprendiendo, haciendo cosas que me hagan sentir plena. Espero seguir teniendo una mente lúcida y vivaz, gozar de buena salud, y recibir los abrazos que tanto me gustan sintiendo a la vez las piernas peludas que me acompañan cada noche.

No le tengo miedo al paso del tiempo ni a la muerte. Lo que tal vez me inquiete es el sufrimiento que pueda llegar a tener. La muerte la veo como una circunstancia, un paso que se debe dar inevitablemente porque también forma parte de todo este proceso de vida. No me asusta. La espero, porque sé que me llegará como a todos, pero ansío que me tome de la mano muy suavemente de forma apacible y serena, ya con mi rostro lleno de surcos y que brazos extendidos me estén esperando para cobijarme a modo de bienvenida.

Cuando llegue a viejita espero poder mirar hacia atrás y ver que mi vida no pasó en vano, sino que dejó pisadas profundas que ningún océano podrá borrar, y sentirme satisfecha por lo que fui y pude brindar a través de los años. De los sueños que no podré concretar, tal vez los pueda llegar a materializar en otro nacimiento…

Soy tan amante de la vida que esquivé la muerte tres veces. Saqué la capa roja en cada ocasión al mejor estilo de un torero, mientras la muchedumbre vitoreaba interminables “Oleee”.
Y acá me ven: escribiendo un blog personal, proyectando y llena de sueños para realizar y compartir.


Les acerco una poesía que encontré en la web y que me parece una delicia, por eso que deseo compartirla con Uds.

Hasta la próxima.




La vejez


Autora: Maria Cornelia Méndez Casariego de Arigós

Cuánto me costó, amiga, conocerte,
aceptar que llegaste a mi vida,
yo, que estaba segura de mi suerte,
cuando pensaba que nunca vendrías.
Y miraba a los viejos con tristeza,
cual si fuera un estado muy lejano,
creía que luchando con firmeza,
estaría a cubierto de tu mano.
Qué inocente y total ingenuidad,
tú vienes como todo llega un día,
aunque ignoremos nuestra realidad,
te encontramos altiva y decidida.
Decidida a enseñarnos con paciencia,
que nunca vienes a destruir destinos
si descubrimos esa vieja ciencia,
de transitar alegres tu camino.
Aprender a gozar de nuestros hijos,
de lo que hoy nos dan sin pedir nada,
quererlos y expresar el regocijo
que de su tierno amor, el alma embarga.
Vivir de cada nieto una alegría,
mirar en ellos toda nuestra infancia,
y ahora que recordarlo es cosa fácil,
poder sentir de nuevo su fragancia.
Y por fin conservar nuestros amigos,
aquellos que sentimos alejados,
los que viven felices y queridos,
y los que viven solos y olvidados.
Encontrar cosas nuevas cada día,
como el comienzo de una etapa más,
pero poniendo en todas , la energía
con que empezamos el acto final.
Y esperar a la muerte sin temores,
con Fe sincera y corazón sereno,
porque supimos perdonar errores,
y morir, al final, ¡es lo de menos!



Maria Cornelia Méndez Casariego de Arigós. (Colola)74 años. Participante del Programa de Educación Permanente para Adultos Mayores de la FAHCE. ( U.N.L.P) La Plata, Bs. As., Argentina. La poesía "La Vejez" ganó el 1º premio de poesía de la Municipalidad de La Plata en el Certamen Abuelos Bonaerenses 1998. Tiene publicados tres libros de poesías, aunque también incursiona en cuentos.




Que lluevan muchos Mark

Una de las películas que me gustó mucho fue el Diario de Bridget Jones, y su historia entre dos amores: uno conflictivo y trivial, y el otro, intenso y verdadero.
Hace unos pocos días, estuve con una amiga algo mayor que yo que supera los 50 años. Ella me decía que si a mujeres de menor edad les cuesta conseguir un hombre con todas las letras, a ella le costaba aún más poder encontrar a su candidato.
Me pongo a pensar -de vez en cuando lo hago- y si veo la situación de muchas mujeres, es frecuente encontrar cantidad de hombres que huyen del compromiso. En este caso, del compromiso amoroso y afectivo. Tienden a huir, como si una los fuera a fagocitar y hacer de su vida algo miserable y triste.
Quiero adentrarme en el prototipo de Daniel, tomando al personaje de Hugh Grant en la película; y a Mark, el candidato ideal que se queda finalmente con la simpática y adorable Bridget.

Un Daniel seguramente es divertido, atractivo, galante a más no poder. Emana gracia en todos sus comentarios y suele ser un gran conversador, siendo siempre el epicentro de las miradas femeninas porque emite sensualidad. Pero Daniel es inestable. Incapaz de llevar a cabo una buena y fructífera relación de pareja, porque su ego es tan grande que necesitará una constante aprobación de mujeres a su alrededor. Será el típico infiel que hasta delante tuyo, piropeará a otras. Es un aventurero insaciable así como su sed de mujeres, porque conoce sólo el término aventura y relación free.
Es el típico hombre que te invitará a salir cuando él lo crea conveniente. Si tiene familia, jamás podrá verte los fines de semana porque debe ver a sus hijos, a su ex gato y a su ex pareja (de paso), además de inventar actividades relacionadas. Claro que podrá verte durante la semana. Nada mejor que seas “la reunión hasta tarde”, para luego despedirse e irse dejándote sola nuevamente.
Son los que programan una cita para luego cancelarla a último momento, dejándote con el conjunto interior súper sexy que compraste para deslumbrarlo y que te probaste muchas veces frente al espejo.
Luego de dejarte plantada y mirando una película deprimente y comiendo chocolate, te llamará para pedirte disculpas y te volverá a invitar, deshaciéndose en elogios hacia vos y regalándote algo para que accedas nuevamente, y tengan una buena noche de placer. Dirá que sos la mejor mujer que encontró en su vida, porque contigo él “se siente diferente” y “lo entendés”. Y una cree y apuesta a ese prototipo de hombre.
Llegará un punto en que querrás saber qué existe en esta relación y te preguntarás su grado de compromiso en ella. Te dirá que seguís siendo la mejor, pero “no está para nada más que eso”, porque “no sabe qué es lo que le pasa” y hasta por ahí, deja deslizar un “no sos vos, soy yo”. Claro que esto lo dirá ya avanzado un tiempo y no al principio de la relación, porque en sus comienzos, te hizo ver que “eras la única y que sí quería estar a tu lado”. Ése es a grandes rasgos, un típico Daniel. Aventurero y más parecido a una montaña rusa que a un hombre, es indeciso y bastante trivial. Envuelve con su discurso una y otra vez.

Mark es diferente. Tiene seguridad en sí mismo y si tuvo conflictos, ya están próximos a resolverse o fueron resueltos en su momento. Es de sentimientos nobles y profundos y dista de ser un Daniel. Busca una compañera a su medida, que sea interesante, inteligente, de agradable trato y que lo conquiste diariamente. Le gusta la seducción y hace sentir muy a gusto a su pareja diciéndoselo, pero no hace alarde de ningún tipo frente a otros y tiene mas bien un perfil bajo.
No tiene problema en salir los fines de semana y presenta a sus amigos si avanza la relación. Es algo celoso -sólo algo-, porque te quiere y considera, sigue tus historias y pensamientos, te pregunta y le interesas mucho.
Este hombre proyecta mucho más allá que los límites de una cama. Va directo a tu alma sabiéndola desnudar de a poco con cada acercamiento, porque sabe ver esa mujer que él desea para sí. No faltará el respeto cancelando citas a último momento y hará a una mujer sentirse una reina en toda oportunidad que compartan, porque para él, sí vale la pena estar a tu lado. Son transparentes en sus sentimientos y no tienen nada que ocultar, cosa que un Daniel desconoce.
Equilibrado, distinto, caballero y sin complicaciones, Mark es al que todas apuntamos en mayor o menor medida. Porque sabe el significado de la palabra amor y es lo que él también busca: reciprocidad, compartir y soñar juntos. Un Mark no es sinónimo de aburrimiento, porque como sabe qué es lo que quiere de su vida y lo que a una le interesa, entonces jugará sus mejores cartas convirtiendo el romance en algo mucho más profundo y mágico que cualquier Daniel.

Habiendo terminado brevemente una descripción de cada uno, les hago llegar un video de Geri Halliwell cantando “It´s raining men”, tema original de las Weather Girls que combina imágenes de la película “El diario de Bridget Jones”, un poco de Flashdance y la serie Fama.
Que lluevan entonces muchos Mark que son los que valen, porque de "Danieles" y sus mundos de mentiras con sentimientos efímeros, ya está lleno el planeta.



Nos fuimos


Muchas mujeres de 40 años o más, llegan a esta edad sin conocer un orgasmo.

No saben qué es exactamente, cómo se siente, qué sensaciones se producen en el cuerpo en ese momento tan intenso en la vida sexual de una mujer.
Esto crea confusiones porque parece que se sintió algo pero quedó ahí, en una expectativa y en un deseo inconcluso.
“¿Habrá ocurrido o no el orgasmo?” “¿Yo seré la única que no los siente?” “¿Seré frígida?” “¿Esto es lo normal en una relación sexual?
Esas parecen ser las preguntas más frecuentes de quienes no lo han experimentado.
Muchas son las que no se atreven a preguntarle a una amiga porque es algo tan íntimo que no es frecuente contar, y el hombre por su condición de hombre, no está en el cuerpo de una mujer ni experimenta sus sensaciones. Tampoco lo hablan con su pareja y lo silencian, y es ahí que nace el conformismo ante el acto sexual, donde se supone que ése es el método, acarreando algún gemido y alguna que otra mentira “piadosa” para que la otra parte se sienta satisfecho con que sí, que ha sido un buen amante y que disfrutó plenamente del sexo. Se quedan entonces con las dudas noche tras noche, tratando mil veces de descubrir qué es exactamente.
Todo esto me lleva a pensar y a recapitular, en algunos de los temas de sexo que toqué en este sitio.

Existen los malos amantes y no caben dudas.
Ellos -por tomarlo como mujer heterosexual-, no se toman el tiempo necesario de juego previo. Espacios de descubrimientos, caricias, besos, de sudores que se mezclan ni abrazos que se consuman.

Son bastante egoístas en ese aspecto pensado solamente en su propio placer y dejando de lado las sensaciones de una mujer y qué es lo que a ella le provoca goce y disfrute, convirtiéndose así, en lo que considero una simple masturbación masculina acompañada, y que termina en un instante con viento a favor.
Si se tomara al acto sexual de pareja como sinónimo de riqueza en la relación de los amantes y que aporta un gran entendimiento entre las partes, otra sería la cuestión, porque se estaría pendiente de la atención que a ella le gustaría recibir.
Las mujeres tenemos otros tiempos, son tiempos algo más lentos que el del hombre. Se necesita de una estimulación certera y constante, y es la paciencia, perseverancia y confianza suficiente que debería suministrar el hombre a la mujer.
Quienes los han experimentado, saben que “algo” intenso se avecina, y es en ése preciso instante que justamente hay que darse el permiso de relajarse y dejarse llevar por lo que viene a continuación.
Se siente calor. Un calor que inunda de golpe el cuerpo seguido de movimientos involuntarios de cadera –espasmos- y contracción de músculos, a la vez esbozando sonidos de placer desde el inconsciente, junto a otras características propias.

Es “una descarga eléctrica que invade nuestra humanidad donde aflora nuestro instinto animal a pleno”.
Dura muy poco tiempo, sólo apenas segundos pero lo bastante fuerte como para saber que “eso” que se sintió, fue un placer infinito y al que se denomina orgasmo.

Dependiendo de las próximas estimulaciones, la mujer puede seguir perfectamente teniendo otros que pueden llegar a variar en intensidad, y otras sin embargo, deben dejar pasar un lapso de tiempo porque el área que circunda el clítoris está muy sensible y expuesta.
Recordemos también que el desconocido para muchos “punto G”, tiene un delicado equilibrio con el clítoris a la hora de excitar y generar una implosión interna que dispara
endorfinas y placer, produciendo felicidad y liberación.
Nosotras, y seamos sinceras, debemos hacer un mea culpa porque tampoco solemos indicarles dónde queremos que él dirija su estimulación y nos genere el placer que merecemos sentir.
Ustedes, queridos hombres, deberían estar más atentos a los gustos de sus mujeres y estar más pendientes en su disfrute para acompañar este proceso, porque eso hace a la verdadera esencia de una buena relación sexual en la pareja para poder conseguir esa mirada cómplice de haber llegado a lo más profundo de su ser.

Gracias a "Chicas emprendedoras"


Me siento halagada por haber recibido de parte de Paola Díaz y su espacio de Chicas emprendedoras, una linda distinción del premio Blog Solidario; una iniciativa creada por el blog Bohemia Mar, hacia aquellos bloggers que se destacan por su solidaridad tanto a nivel general como particular, en un mundo donde el egoísmo y la indiferencia se evidencian día a día.

Pronto conocerán en este mismo post, a los blogs que considero merecedores de este galardón y del por qué de mi elección de cada uno de ellos.


¡Muchas gracias Paola!
Mis Blogs para mención del Blog Solidario son:
Desde México, Educ-ando: espacio creado para concientizar la educación y darle el valor que merece.
Desde Argentina, Cuento y Punto: sitio dedicado a los cuentos, escritos por su propia autora. Interesantísimos.
Desde Perú, Guía Peques: blog dedicado al cuidado y enseñanza de niños. Sitio ideal para caminar juntos a los pequeños.
Desde Argentina, El Perro: blog de interés general y actualidad con una visión interesante de su autor. Para pensar y disfrutar a través de sus artículos.
Desde Madrid, España, Es Madrid no Madriz: singular espacio creativo donde su editor va descubriendo a una ciudad a través de sus comentarios y fotografías; y hace llegar al mundo sus percepciones.
Desde Argentina, La perla de Janis: blog de poesías llenas de encanto. Una verdadera perla como su autora.
Desde México, Poem-ando: sitio de poemas desde el alma. Poemas que llevan a la reflexión del corazón.
Todos son blogs que valoro mucho. Los visito seguido porque aportan calidez, conocimientos, pensamientos, reflexiones y entretenimiento. Sus autores los recibirán con placer sin dudas, como lo hacen conmigo.
Para todos ellos ¡FELICITACIONES!

Pebeta, bailate un tanguito

Sin lugar a dudas el tango es la melodía porteña por excelencia.
Buena combinación de pasos, sentimientos, habilidad, equilibrio, coordinación y postura firme, hacen que hombre y mujer se dejen fluir con delicadeza pero con firmeza y en complicidad armónica, donde la seguridad es relevante al bailarlo.
El hombre es perfecto conductor y guía de la mujer que abraza, marcándole los pasos para seguirlo y dándole el espacio a ella para que despliegue su danza. Así, con perfecta combinación y conexión de sus integrantes, nace un baile que invita a la magia, seducción y complicidad.
Una de mis próximas metas es, justamente, aprender a bailarlo como es debido con sus técnicas, voleos, firuletes, arrastres, ganchos y ochos.

Muchos son los estilos del Tango for export, donde el más conocido es al estilo "Hollywoodense", bailando cheek to cheek y con los brazos bien extendidos (en casi todas las películas está presente esa figura), recorriendo la pista en caminata.
El primer video que les muestro, es el baile de Richard Gere y Jennifer López en “Shall we dance?” (“Bailamos?”). Notarán que están ausentes los pasos, salvo algunos giros. Son sólo caricias y un simple coqueteo entre dos personas con algo de electro-tango como melodía. Una versión tanguera simplista y pobre a mi parecer.

No es este tipo de baile que quiero aprender. El tango al que apunto es el que baila, como por ejemplo, el maestro Juan Carlos Copes. En el segundo video lo verán a él y a su compañera Lorena Yacono.
Copes nunca deja de mirar los ojos de ella cuando están frente a frente, y ella lo mismo con él. El torso de Copes está inmóvil y firme, brindándole la seguridad necesaria a su pareja mientras su mano en la espalda, es la que le va indicando el paso a seguir, apenas con un leve movimiento.
Aprecien en primer plano los pasos y cómo entrecruzan sus piernas, tornándose así, un baile digno de ver en todo su esplendor.

Yo, una pebeta de 40, me animaré a incursionar en este baile y aprender a mover las tabas como Dios manda, bailando al compás del 2 x 4.

El baile en general ayuda a la coordinación y al equilibrio. Mantiene la mente clara y despejada. Ayuda en la socialización si se practica en conjunto. Crea actitudes positivas y creativas. Los músculos se vuelven firmes y tonificados y, además, es divertido y se aprende mucho estimulando los sentidos.




Glosario lunfardo (tanguero):

Pebeta: muchacha
Firulete: Adorno, mudanza exagerada en un bailarín.
Tabas: piernas.
Arrabal: barrio de extramuros donde alguien canta o baila un tango.

















17 músculos

Si hay algo que caracteriza a algunas mujeres, es la compulsión a hablar. Lo hacen hasta por los codos.
No importa si hay algo que decir o no. Se hace hasta sin registrar el acto de hablar en sí mismo. Simplemente de abre un poco la boca, se modulan las palabras y salen sin filtros así como vienen al cerebro.
Encima la tecnología está a favor: nuevos modelos de celulares cada vez más pequeños y con más teclas, son las nuevas joyas para darles el uso para el cual fueron concebidos.
Pero no es de la tecnología de punta en materia de celulares que quiero referirme, sino a algo tan básico que tenemos todos: 17 músculos “la lengua”.
Hay muchas veces que me sorprendo de otras mujeres; y esto tal vez, es debido a que tengo mi lado masculino bastante acentuado en esta materia (dicen que todos tenemos una parte del otro sexo) y les comento por qué.

No me interesa qué trajo puesto fulanita en el día de hoy, ni su peinado, ni por qué no combinó la cartera y el esmalte del dedo gordo del pie.
Tampoco me interesa la vida personal de mengano y de las causas que lo llevan a accionar de tal o cual manera, o del por qué llegó más tarde al trabajo: si se debió a que tuvo que llevar a su menganito al médico o que su despertador murió a las 2 de la mañana o simplemente, que se quedó teniendo sexo hasta muy tarde.

Poco y nada de cómo la otra persona pasó el fin de semana y menos aún, saber si algún familiar tuvo algún problema gastrointestinal. Los detalles que mencionan, impresionan.
Siempre hay alguna mujer que no para de hablar de enfermedades y muertes en el entorno, y hasta toman los avisos fúnebres como página de lectura principal. Diría que son cuasi graduadas en medicina. Ellas saben mucho más que el pobre médico que tuvo que estudiar 6 años en la universidad.

Viven criticando a los demás: “¿viste qué flaca está? debe ser anoréxica”. Si engorda, es porque engordó: “necesita bajar unos kilitos (lo dicen con cierta ironía), “el botón del pantalón va a ser un proyectil si te pones enfrente.” O el típico “¿será que está embarazada?” “¿con quién estará saliendo?”.
Si de preconceptos hablamos, la mujer que no tiene pareja a los 40 o más es, según ella, “media trastornada”, “por algo será “, “es lesbiana”, “es insoportable" y "necesita de algún juguete para entretenerse”.


Si es madre de hijo grande, hará sutiles observaciones hacia su nuera.
Sus hijos siempre son maravillosos y los mejores…”¡Ni te cuento! Porque mi hijo…”.Y le dan con ganas a los 17 músculos sin freno.


Si alguien se compró un auto nuevo, debe saber al detalle toda la transacción y del por qué su decisión de cambio, no sin antes saber con lujo de detalles todas las comodidades de la unidad para comparar, por supuesto.


Necesita de la vida de los demás para alimentarse y pasar toda la información a su víctima de turno porque sola, no la puede llevar encima.

En cuanto a los hombres pasa algo similar en algunos. Necesitan también de los chismes y se les hace juguito la boca cuando se enteran de cosas interesantes a su entender.

No sé dónde radica exactamente esta gran necesidad. Una razón, podría ser porque les subyuga enterarse de la vida privada de los demás. Porque buscan protagonismo. Por envidia, o por el sólo hecho de tener algo que decir.

Un amigo asevera que se potencia con la edad. ¿Será así? ¡No por favor!

Existen otros usos mucho más interesantes de los 17 musculitos… al menos, es lo que yo pienso.