Prohibido amontonar idiotas


Hoy encontré esta nota y quise compartirla.

Me pareció muy dura en algún aspecto pero muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta nuestro deporte nacional: quejarnos.
No abogo por un cultura laboral tipo “qué felices que siempre estamos, iupi” porque es ridículo pero todos conocemos gente que lo único que hace es envenenar. Tampoco me interesa la cultura “gran hermano” en la que estamos monitoreando quién se queja para denunciar.
Si bien no todos pueden trabajar en un lugar cuasi idílico, todos podemos colaborar a que el clima laboral no sea abiertamente malo.


Así encabeza el artículo la Lic. Claudia Juarez, creadora de www.felizenlaoficina.com.ar.
Encontré también muy interesante y reflexiva esta nota, por lo cual, me tomo el atrevimiento de publicarla a continuación.


Seguramente usted los conoce. Son agresivos, critican a todo el mundo, y destruyen la cohesión de cualquier grupo de trabajo. Por eso, muchas compañías ya están tomando medidas para desterrar a los idiotas de la organización.

La californiana SuccessFactors es una de las firmas de software de mayor crecimiento del mundo. Muchos analistas creen que una de las razones de su éxito radica en su agradable ambiente laboral, un ambiente que potencia la motivación y creatividad de cada uno de sus empleados.

Y si echamos un vistazo a sus políticas de capital humano, nos encontramos con una curiosidad: el código de ética de SuccessFactors prohíbe explícitamente la contratación de empleados idiotas.


¿Qué es un empleado idiota?

El significado de “idiotez” que utilizaremos en este artículo nada tiene que ver con la capacidad ni con el coeficiente intelectual. Aquí, calificamos de idiotas a los empleados que envenenan cualquier ambiente laboral.

Seguramente, usted haya tenido que lidiar mil veces con ellos. Los idiotas son aquellos que disfrutan humillando y desmoralizando a sus colegas, aquellos que se empeñan en señalar todos los errores sin jamás destacar un solo acierto.

Esta es la clase de gente que SuccessFactors se esmera en mantener fuera de la organización. De hecho, al ingresar a la empresa, todos deben firmar un contrato comprometiéndose a colaborar con sus colegas y contribuir a la formación de un ambiente agradable, exento de política y favoritismos.

En un artículo de la consultora McKinsey, el especialista Robert Sutton señala que los empleados idiotas presentan altísimos costos bajo la forma de gastos legales, problemas de retención de talento y baja reputación entre clientes e inversores.

Por ejemplo, señala Sutton, una tecnológica de Silicon Valley tenía un vendedor estrella que resultaba ser un auténtico imbécil. Por un lado, es cierto, sus dotes para la venta generaban miles de dólares de facturación. Sin embargo, teniendo en cuenta los asistentes que huían despavoridos, gastos legales y un tratamiento de manejo de la ira, los managers finalmente descubrieron que la supuesta estrella les costaba nada menos que 160.000 dólares anuales.

Ahora bien, ¿cómo construir un ambiente laboral libre de idiotas?

En primer lugar, las empresas comprometidas con el bienestar de sus empleados jamás usan la expresión “este muchacho podrá ser un reverendo imbécil. ¡Pero cómo vende!”.

En estas compañías, la performance de los empleados y sus dotes interpersonales jamás son vistas como cosas separadas. Tratar bien a la gente es un requisito para que alguien pueda ser considerado un buen trabajador.

En segundo lugar, las empresas comprometidas con el buen clima laboral lidian inmediatamente con los problemas. Apenas algún trabajador presenta los primeros síntomas de idiotez, se les advierte que esta clase de comportamientos no son tolerados en la organización. Al segundo exabrupto, el empleado idiota es cortesmente invitado a abandonar la organización.

En tercer lugar, una empresa libre de imbéciles no necesariamente significa una compañía donde no existan confrontaciones. Los enfrentamientos no son necesariamente perjudiciales.
Lo importante, sostiene Sutton, no es el conflicto en sí sino la forma en que se desarrolla y resuelve. Las disputas sólo son venenosas cuando los idiotas apelan a agresiones personales, faltas de respeto e intimidaciones.

Intel, una compañía comprometida con el desarrollo de un buen clima laboral, brinda a sus empleados un entrenamiento en “confrontaciones constructivas”. Así, los conflictos son encausados para potenciar el surgimiento de nuevas ideas en lugar de crear rencores indelebles.
Finalmente, y muy importante, las reglas anti-imbéciles deben aplicarse no sólo entre empleados sino también (aunque duela) con los clientes.

La cadena de gimnasios Gold’s Gym, no tiene problemas en aplicar el derecho de admisión a los clientes que alguna vez hayan sido irrespetuosos hacia algún empleado.

En definitiva, sostiene Sutton, un ambiente laboral libre de idiotas es un ambiente laboral agradable, limpio y productivo, un ambiente que atrae y retiene talento.
Por eso, en estos tiempos de escasez de buenos trabajadores, un grato clima de trabajo debe convertirse en un objetivo estratégico de cualquier política de recursos humanos.



Referido de: www.materiabiz.com



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13 comentan:

  1. Suena bien, querida Marce.

    Difícil, pero interesante. Ojalá muchos pudiéramos lograr esto en las empresas en las que trabajamos, pero también en otros grupos en los que participamos ¿no crees?

    Mientras, te dejo un beso.

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  2. Totalmente de acuerdo con vos, Blas. Seguramente es difícil cambiar una mentalidad empresarial y empezar a implementar otra en este sentido, pero no imposible si a nivel de la alta gerencia de una compañía, esa premisa y filosofía se convierta en uno de sus valores, tan renombrados en muchas compañías, pero tan en desuso.
    ¡En todo grupo debe ser difícil! Mentengamos la Fe de que se puede...
    Un beso

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  3. ¡Dios mío! Con esa definición, con razón quiero dejar mi lugar de trabajo... los directivos son todos idiotas!!! Debe ser que los han ido amontonando allí. Besos.

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  4. Hola Isabel,
    El artículo habla de la "idiotez" de algunos empleados. Como dice arriba, el término es usado para aquella gente que, en su lugar de trabajo, contaminan de alguna manera las tareas y al equipo, tornándose así, algo nocivo para el ambiente laboral y la compañía, en definitiva que persigue objetivos claros y definidos.
    Ciertamente algunas compañías van cambiando esto, ya que se han dado cuenta que tener gente así, es altamente improductivo. Ojalá se pueda cambiar, ¿no?
    Un beso

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  5. En todo grupo laboral siempre hay instalado algún idiota.
    Son de esos que te complican la vida y convierten tu jornada en una misión imposible.
    Muy buen artículo.

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  6. ¡Qué difícil debe ser implementar esta política! No tengo demasiada propiedad para opinar porque nunca lo viví a nivel laboral, aunque sí en otras áreas.
    Es una nota escrita con inteligencia, de alguien que seguramente no sólo respiró este "clima tóxico" sino que además está capacitado y bien informado para intentar revertirlo.
    Señalar consultoras o compañías que ya están aplicando nuevos métodos es un paso enorme. Ojalá todas las empresas tengan este objetivo.
    Un beso
    Patricia

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  7. ¡¡CUANTA RAZON TIENE!
    me encnató!
    creo que no solamente el ambiente laboral: EL MUNDO DEBERIA ESTAR LIBRE DE IDIOTAS, todos estaríamos mucho mejor!

    mil besos!

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  8. Fabi,
    Siempre habrá alguno...inevitable.

    Patri,
    Trasladalo a otro ámbito: es el mismo idiota de siempre, nada más que en este caso lo tenés que ver todos los días y lidiar constantemente.
    Un beso

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  9. Reina,
    Amén!
    ;)
    Un beso

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  10. Hola Marce, después de Lunas de descanso, retomando.
    Desde mi experiencia puedo decir y confirmar que no es nada motivador el que te rompas el coco y el lomo en un proyecto, desarrolles y alcances la meta para que luego al momento de sustentar sólo tengas como respuesta un : Uhmm parece bueno. Pero cuando uno se equivoca o se desfasa en una etapa están con el dedo acusador día y noche. Así no hay motivación y la producción disminuye.
    Comparto la opinión de Blas Tornillo.
    Gracias infinitas por estar Marce.
    Un fuerte abrazo y beso.

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  11. Hola Marce!
    Puff, si me trajo recuerdos esa descripción de idiotismo... Siempre hay un par de esos dando vueltas y arruinándote la jornada laboral, que ya bastante pesada es sin que ellos vengan a complicarla más. Y es cierto, se pierde buena gente así, más de lo que se gana teniendo a estos susodichos.
    Desde mi autolicencia sabática te mando un beso grande :)

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  12. Le veo un unico problema a la teorización esa, si echamos a todos los idiotas nos quedamos con un 90% de desocupación ^-^, aunque yo por mi parte no tengo la conciencia limpia, yo fui, y soy bastante idiota :P, el tema esta en quien es el idiota generador del circulo vicioso :P.
    Pero en el fondo quien no hizo algo de idiota, para hacer caer a algun idiota que habia por ahi :').

    Igual hago acuerdo que me encantaria laburar en un lugar "libre de idiotas" y que si fuera yo quien decidiera tmb optaria por no tomar mas idiotas de los necesarios :P.-

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  13. Creo que esa política es una utopía. ¿Quién no conoce algún idiota con el que comparte trabajo, algún vecino o, en el peor de los casos, tu propia pareja?

    Esta gente existe y no podemos borrarla del mapa por darles de baja en un gimnasio, desgraciadametne.

    Este artículo tuyo habla, de una forma implícita, de lo que podíamos llamar Inteligencia Emocional. Es un tema en el que estoy indagando y que me fascina. Digamos que los idiotas serían unos interfectos con un coeficiente de inteligencia emocional muy bajo o inexistente. La diferencia con la otra inteligencia es que la emocional se puede adquirir. Aunque este punto ,en el que no he indagado, me parece harto difícil en algunos especímenes.

    En fin, un tema apasionante y muy difícil. De momento, me temo, habremos de "convivir" con ellos.

    Anabel, la Cuentista

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