
Toda persona debería venir con un manual de usuario y primeros auxilios, para todo aquel que quiera entablar un diálogo, conocerlo, saber sus gustos, sus sueños, cuáles son sus puntos débiles y cuáles sus fuertes; ya que no existe devolución ni garantía.
Pero no. Uno va descubriendo al ser de a poco, y ni que hablar de lo que esa persona hace cotidianamente.
La convivencia de esa manera, sería mucho más simple si se pudiera detectar de antemano, esos aspectos para poder llevarse mejor y entender a la otra parte.
Pero no. Uno va descubriendo al ser de a poco, y ni que hablar de lo que esa persona hace cotidianamente.
La convivencia de esa manera, sería mucho más simple si se pudiera detectar de antemano, esos aspectos para poder llevarse mejor y entender a la otra parte.
Pertenezco al 5% de los adultos que hablan dormidos. Sí, soy un bicho raro, aunque no tan raro cuando empecé a leer acerca de la “
Anécdotas tengo muchas y por cierto, muy divertidas que han hecho que mi pareja se despierte de golpe en medio de la noche y casi con un ataque cardíaco prendido con uñas y dientes al techo, por escucharme hablar en voz alta, manteniendo perfectamente una conversación que sólo existe en mis sueños. O me escuchó reír a carcajadas, tentada de risa a las 2 o 3 de la mañana sin poder parar. Encima a veces bilingüe, porque no sólo hablo español, mi lengua natal, sino en perfecto inglés que difícilmente lo hable así cuando lo hago conscientemente.
A lo que me refiero con todo esto, es que una convivencia no es fácil pero tampoco difícil; sólo basta entrar en la sintonía del otro y acomodarse a ello –con mucho cariño-, para poder subsistir sin morir en el intento.
Nos molestarán mil y una cosas del otro, pero convengamos que uno no es fácil: tiene manías y comportamientos múltiples que rozan el desequilibrio mental y cualquier entendimiento, e inclusive, que se han venido acentuando a lo largo del tiempo.
Quien no es adicto a la limpieza y adora la lavandina en todas sus presentaciones, anda verificando muchas veces que las toallas estén perfectamente alineadas. O que el cubrecamas y sus rayas, estén perfectamente paralelos a la pared, sin poder salir de casa tranquilos sin pensamientos tortuosos e insignificantes como éstos.
Conozco el caso muy cercano de una mujer que todo lo asocia con enfermedades y muertes. Sus conversaciones, que pasan luego a ser largos y tendidos monólogos, acaban en el mismo círculo: colesterol, presión alta, gordura, triglicéridos, desenlace fatal (y si no sabe cómo murió con lujo de detalles, quiere saberlo a toda costa).
Las noticias que lee en el diario son las defunciones en primera instancia. Si no tiene alguna enfermedad, la inventa. Y así sus hijos y marido, viven en este constante círculo tormentoso de pensamientos negativos generados por ella misma, convirtiendo la vida en constantes preocupaciones y miedos.
Todo sería mucho más saludable si se dejaran de lado estos comportamientos un tanto obsesivos y compulsivos, que pueden desgastar tanto una relación hasta convertirla sólo en cenizas.
En fin, pequeñas delicias de la vida en común.
PD.: Ante cualquier consulta, no dude en acudir al psicólogo más cercano.




