Un antes y un después

Cristina Fernández de Kirchner, presidente Argentina y más conocida como CFK, es considerada una de las mujeres más bellas y elegantes por estas latitudes.
Es una mujer con estilo propio que viste muy sobria, y que utiliza trajes de primeras marcas combinando perfectamente cada uno de sus accesorios.

Su pelo semi-largo de color rojizo amarronado, siempre luce bien y saludable.
El maquillaje que utiliza suele ser intenso en los ojos, destacándolos con sombras marrones y delineadores que esfuma, dándole esa profundidad que tanto le gusta lucir. Usa rimmel siempre, para realzar y arquear sus pestañas.
Sus labios los maquilla con color muy natural y brillo –gloss- encima, para darle volumen y frescura.
Personalmente, me gusta su estilo de vestir y más todavía, su maquillaje que me parece muy interesante para personas con su color de piel.

A continuación, un video de Cristina y su elegancia.





Dije varias veces que yo no salgo ni a la puerta sin maquillaje, y que ésta, es una de mis debilidades. Pero sí hubo gente que, aparentemente, fue captada por una lente de cámara a cara lavada (¿será ella en realidad?). Todavía tengo mis dudas. Veamos entonces…



Sigo sosteniendo que el maquillaje ayuda y mucho, a vernos mejor. Que realza aspectos positivos que tenemos, y que oculta nuestras imperfecciones en el rostro.
Claro que hay mujeres que no necesitan ni una gota de base para verse más atractivas, porque su piel y sus facciones son perfectas; y también están aquellas mujeres que prefieren la naturalidad ante todo, y que forma parte de su filosofía de vida.

Eso sí (y para toda mujer): el maquillaje nunca logrará disimular imperfecciones de otra índole…

Te quiero escuchar, ¿me contás?. Reflexión barata invitada de ELCUERVOLOPEZ


Un viejo amigo me decía con frecuencia, al referirse a la mujer en general:
- La mujer es un bicho muy raro y lamentable y afortunadamente imprescindible.
Otro de mis amigos tenía por ley esta consigna:
- No hay mujer más agradecida que la bien atendida.

Pensemos en ambos extremos.
Y lo que salta a la luz es la falta o no, de un puente o vía de comunicación entre el hombre y la mujer, saber distinguir las posibilidades, y no forzar imposibles.
La responsabilidad es mutua, pero yo me atrevería a inclinar un poco la balanza en el hombre, en cuanto a mayor compromiso y exigencia de tender ese puente.
La sensibilidad y delicadeza son atributos de ambos sexos pero mucho más en la mujer, lo que significa un tiempo distinto al del hombre, por lo común de fortaleza más árida.
Nadie nace sabiendo, pero siempre hubo un primero que dejó sentada una experiencia para que quien le siga, la pueda asimilar.
Y como base de un encuentro entre un hombre y una mujer, más allá del final que pueda tener una cita ya sea de amigos, amantes, esposos, conocidos o nada de nada, entre todos los gestos de sincera caballerosidad, considero éste como el más importante: saber escuchar a la mujer.
La mujer es, por naturaleza, expansiva, expresiva -aún en su innata timidez-, y recibe con mayor expectativa un encuentro con un hombre.

Para la moderna mujer de finales del Siglo XX y comienzos del presente, en un destape social que aún no concibe cómo canalizarlo correctamente y que no revista un frustrado conato de equívocos, es indispensable que un hombre sepa escucharla y comprenderla.
Y no es una misión imposible.
El hombre también debe aceptar el cambio social y personal de la mujer, resignar por absurdos los postulados machistas de proteger un pundonor que muchas veces se traduce en el estereotipo del hombre poco comunicativo, poco expresivo, y que subestima la inteligencia y don intelectual de la mujer.
Dejar de ser macho para adoptar el rol que le corresponde: ser varón.
Saber escuchar por parte del hombre, implica varias cosas: sentirse honrado por la compañía de la mujer que le habla, porque esa mujer eligió para ese especial momento.
Porque el hombre que no escucha, no tiene interés en la persona de esa mujer y se queda en la superficialidad, y en la superficie del mar, lo que abundan son lágrimas: las de la mujer sola que ya son legión.

La mujer tiene infinidad de detalles exquisitos por descubrir, apreciar, valorar.
¿Y cómo se aprende a conocer sino es en base a la experiencia, al contacto, a la observación, etc.?
El hombre debe dejar esa actitud de autosuficiencia ante el género femenino, creyendo que no es necesaria preparación alguna para estar con esa mujer.
Así como la mujer desde su más tierna infancia se prepara a través de juegos viendo a su madre y las amigas de su madre; el hombre tiene que hacer también la tarea. Y eso importa otro factor hoy en día bastante olvidado por la rudeza diaria masculina: volver a ser galante con la mujer.
Pero de eso, hablaremos en otra reflexión barata invitada, espero.




Autor: elcuervolopez

Agradecimientos especiales y algunas búsquedas increíbles


Quiero agradecer por este medio, a "el Cuervo López" o elcuervolopez, que se escribe todo junto como él publica, por haber realizado un post acerca de este blog.

No creo merecer tan lindas palabras y opinión acerca de este espacio, pero de lo que sí estoy convencida es de que lo realizo con mucho cariño para todos ustedes, y si esto se refleja, me puedo ir a dormir tranquila con la satisfacción de saberlo y de que puede aportar algo.
Tal vez, alguna reflexión. Una palabra. Aliento, entretenimiento. Algo. Porque para eso lo concebí: para crear un ambiente de pensamientos que fluyan de un lado al otro entre todos los comentaristas, y aquellas personas que leen y no opinan. Un lugar donde poder expresarse y escribir la opinión de cada uno, así estemos de acuerdo o no.

¿Querés ver el post que hizo? Visita al CuervoLopez (otra vez todo junto),
acá.
Gracias nuevamente, Cuervo. ¡Me sorprendiste gratamente!. Y yo pensando que sacabas una promoción de CD´s (qué inocente).

También quiero aprovechar esta ocasión, para agradecer a Eme de la Coctelera por este artículo. Verlo acá.
Eme, ¡muchísimas gracias!
Y mi tercer agradecimiento, es para Mónica de Comunicación y Literatura. ¡Gracias, Mónica!


Tanta calidez me emociona…de verdad.
Sepan que leo cada uno de sus comentarios, pero últimamente me es muy difícil responderlos y quisiera tener mucho más tiempo para dedicarme como ustedes lo merecen.

Este blog conjuga una exquisita variedad de comentaristas, todos únicos y con personalidades diferentes. Mujeres increíbles y sus historias. Sus gustos y pensamientos. Hombres interesantes y de opiniones inteligentes. ¿Qué más puedo pedir? Sólo que sigas leyendo y sigas participando, porque este sitio no sería tal, sin tu especial presencia.

Hasta dentro de muy poco.

Cariños,
Marcela


PD.: ¡Ah! ¡No te fuiste! Te quedaste ahí. Bueno. Para vos, que querías saber cuáles son algunas consultas de ingreso al blog, a continuación escribo textualmente lo que muchos quieren saber y se atreven a preguntar al gran todopoderoso que es internet.


Mujer con músculos (Habría que ser un poco más específico. Todas tenemos músculos).

Mafalda, ¿tiene el pelo afro? (No. Parece...pero no. Sí creo que debería usar un anti-frizz porque parece indomable. Últimamente lo venden en cualquier supermercado –preguntémosle a Manolito si lo tiene en su almacén-, y no creo que tenga origen africano: es más argentina que el dulce de leche tanto ella como su familia).

Vagina de mujer virgen de 40 años. (¿Perdón? ¿el señor?).

Los mejores muslos en la red. (Yo no. Paso).

Los hombres de 40, ¿cómo prefieren a las mujeres? (creo que cabronas –en el buen sentido de la palabra-: inteligentes, dulces, con personalidad, independientes, seguras de sí mismas. Pero podrían existir a los que les gusten las sumisas e inseguras también. Eso dependerá de cada uno).

¿Puede una mujer de 40 años enamorarse? (¡Claro que sí! A toda edad el ser humano se enamora y desde su más tierna infancia.).

Yo 35, ella 19. (mmm Danger!, sólo me pregunto si durará…).

Mujeres comiéndose el adentro de un hombre en un beso (no sé qué quiso decir exactamente. No entendí. ¿Adentro de un hombre? ¿Las entrañas? ¿la lengua? Igual suena algo fuerte...).

Una búsqueda top: besos entre mujeres. (Acá no los encontrarás. Para eso, hay sitios especiales. Te sugiero seguir buscando que Internet te ayudará).

Horror y sexo. (Convengamos que puede llegar a existir horror y espanto en el sexo. Mejor no indago, me dá miedito).

Dibujos de mujeres con cuerpo de mujer y cabeza de loro. (Conozco esta especie rara…¡qué más puedo agregar! Seguro que ustedes también conocen alguna. Me falta decir que conozco al ser raro que es mucho más interesante, y no el dibujo).

¿Por qué los vehículos tienen colita rutera? (Para la descarga de la corriente estática que se produce con la fricción de los materiales. Es eso, no hay más ciencia).

Y la última que copio textualmente: “Mujeres doctora haciendo el cuchi cuchi” (¿Eh? ¿Leí bien? Sí, leí perfectamente. Esta consulta me generó algo muy especial: entre dulzura y ganas de salir corriendo. Ganó la segunda y apagué la máquina). Fue demasiado.





Otra vez sopa...


Me gusta compartir con ustedes determinados textos que considero interesantes y que hacen reflexionar, en este caso, sobre el amor.
Me pongo a pensar en voz alta, y creo que este cuento es muy acertado a la hora de describir qué es el amor de pareja exactamente. Porque requiere trabajo, y el trabajo, implica esfuerzo para mantenerlo, para sentirlo verdaderamente para no caer en los famosos “te amo” con el facilismo en que se cae al pronunciarlo: un “te amo” light, casi vacío, caduco, sin demasiado contenido.

Soy una de esas mujeres a las que un “te amo” no le sale de la boca fácilmente. Para que lo diga, debo sentirlo y trabajarlo intensamente también. Será también, que a medida que crecemos somos más exigentes, un tanto más complicados a la hora de encontrar pareja, y con una buena mezcla de miedos e inseguridades: miedo a perder la independencia y el espacio vital que tanto costó conseguir. Miedo a equivocarnos, a sufrir, a ser rechazados.
Pero el amor bien entendido con sus buenos ingredientes y justa dedicación, es un manjar delicioso para compartir. Al menos, así lo pienso yo. Y lo creo.




"El amor no es sopa instantánea"


¿Has probado las sopas instantáneas? Un poco de agua, revolver, y ¡listo! Bien. Nos han hecho creer que el amor también es así: instantáneo. Dos que se atraen en los primeros diez minutos de la película, transitan cuatro días o dos meses con encendidas miradas que se cruzan ¡y ya está!


Entonces se dicen las ineludibles palabras: "TE AMO". ¡No, no, no!
¡Corte, señor Director! Ese guión está mal escrito.




El amor no es una sopa instantánea: es una comida compleja, de cocción muy pero muy lenta. Es más, nos han hecho creer que "cuando el amor aparece" es como si estuvieras ante una mesa con mantel blanco y velas encendidas, y un alguien anhelado te lo fuera a servir en bandeja de plata.

¡No! No te lo dan así. La vida te trae sólo una cesta rústica con muchos ingredientes. Y tendrás que trabajar arduamente con ellos: llorar pelando cebollas, mascar amarguras, quemarte, equivocarte en la mezcla y tirarla una y cien veces. Hasta que quizás logres cocer el manjar. Y puede que tenga fecha de vencimiento. Pero puede ser, en cambio, que hayas logrado gestar con el otro un alimento no perecedero: en la India hay una palabra que es prema = devoción del uno hacia el otro. Amor consciente.

A medida que corta, pela, revuelve, cada cocinero se va transformando, pues es más que cocina: es alquimia. Y eso tiene un valor extraordinario, porque aunque lo cocido, al final, no fuera comido ya por nadie, -si el vínculo se malograra-, hay algo que justifica plenamente esa tarea: que el cocinero pueda salir del vínculo más maduro, más crecido, más sabio.
En ese caso, la experiencia que haya desarrollado implicará una pericia que le quedará disponible para sí mismo, pues se podrá perder o arruinar el objeto de amor, pero el amor, jamás: es una habilidad que queda dentro de uno.

Sí, saber amar requiere de entrenamiento (nunca nos lo dijeron), y cuando se dé una nueva ocasión es posible que ese cocinero, antes torpe, compruebe que se ha ido convirtiendo en un verdadero chef: sabe distinguir mejor los ingredientes nobles de los potencialmente tóxicos, sabe descartar una mala poción a tiempo, sabe, cuando el potaje es bueno, tenerle paciencia al fuego lento para que no se arrebate con demasiada intensidad.

Todos lo sabemos en relación a la amistad, para que uno diga "es mi mejor amigo", ¿cuántos años tienen que haber pasado? ¿cuántas pruebas superadas juntos?. Entonces, si decimos que una pareja es "más que una amistad", ¿cómo puede uno afirmar a los quince minutos de iniciada su propia película "es el hombre (o la mujer) de mi vida"?
Esa falta de realismo produce inevitablemente dolor. Pero ese dolor puede hacer que comprendamos que el amor no es como nos lo dijeron.
Que necesitaremos tirar a la basura nuestras insensatas creencias sobre lo que supuestamente es el amor. Que ese raro manjar sólo puede elaborarse con tiempo y con trabajo interno: explorar un vínculo nuevo hasta conocerlo, y, sobre todo, conocerse a sí mismo a través de ese vínculo. Eso, es el amor consciente.




Autora del texto: Dra. Graciela Moreschi



Quejosa


Ayer fui al centro comercial más cercano, a caminar y ver vidrieras para comenzar con los regalos para estas Fiestas, porque dije que este año empezaría más temprano, en noviembre, y no con toda la locura de las calles a último momento. ¡Cómo va pasando el tiempo!.

Me parece increíble que ya estemos terminando el año y que vuelva al mismo lugar como hice unos meses atrás, y tener el mismo déjà vu: precios carísimos, la duda existencial del “¿qué les compro?”, y mi poca paciencia para todo esto, porque a diferencia de muchas mujeres, no me gusta demasiado ir de shopping. En eso soy bastante parecida a la mente masculina: andar recorriendo, comparando, buscando…me pone de mal humor. Si veo algo que me gusta y puedo comprarlo, adelante. Eso sí: tiene que presentarse en mi camino, porque no me voy a desviar especialmente ni buscar el mejor precio recorriendo cuadras y cuadras. Perdón, pero no es lo mío.

Las navidades son muy tranquilas….aunque tranquilas, es un decir.
Realmente no soporto los petardos ni ruidos estruendosos que los chicos (no sólo mis sobrinos) sino todos, hacen el 24 (y luego le tocará un post al 31).
¿Ustedes me imaginan brindando con la cabeza torcida sobre el hombro derecho tratando de taparme el oído y con la mano izquierda levantando la copa? ¿No? Bueno, deben hacer un esfuerzo porque es así. Luego, pasado esos segundos interminables viene lo peor: todos los nenitos y no tan nenitos y sus padres, salen al mismo tiempo a la calle a encantarse y divertirse con los fuegos artificiales y a seguir tirando esas cosas. ¿Qué estoy haciendo yo en ese momento? Estoy sentada en el sillón tapándome los oídos. Claro, a todos les encanta menos a mí.

Será también por todo el calor que se vive en estas latitudes, porque acá esos días son especialmente calurosos y no hay aire acondicionado que aguante. Una se pone lo mejor posible para luego terminar la velada transpirada, hinchada de tanto comer, y con calorías extras de nueces, pan dulce y esas cositas sin nombre que están en platitos lindos. Pero así somos los argentinos –mi familia incluída-.

Estoy muy quejosa, lo sé. Pero por otra parte la Navidad la disfruto viendo a mi familia disfrutar y sus sonrisas borran todo lo malo, aunque no del todo cuando veo una silla vacía, y trago saliva tratando de respirar hondo para que las lágrimas no salten. Me es imposible tratar de que no sea así, pero es la Navidad que me toca vivir y sentir.


Y para terminar este post quejosodenavidadcalurosayenfamilia, pregunto:
¿Ya empezaste a comprar los regalos o vas a esperar que todos te pisen en diciembre?

Después, no te quejes y no me digas que no te lo dije…


Hasta el próximo post (menos quejoso seguramente).




Mujeres y estilo propio: el pelo a los 40 y más

Una de las consultas más frecuentes del blog, trata acerca del corte de pelo que debe usar una mujer de 40 años, como si los 40 definiera un estilo en particular. ¿Es así realmente?. ¿Existe un corte para los 40 años?.
Yo creo que un corte determinado de cabello, dependerá mucho del estilo de cada mujer y sus facciones, porque se pueden resaltar aspectos y ocultar otros que no nos gusten demasiado, dependiendo también de la comodidad de usarlo.

Las argentinas somos bastante tradicionales en este aspecto porque no innovamos demasiado. Generalmente acá, se usan las melenas o pelo semi-largo y largo, y son pocas las que se atreven a llevar cortes interesantes como el que usaba Demi Moore en “Ghost”. Claro, hay que tener un rostro como el de ella que es casi perfecto, un buen cuello para lucirlo, y actitud para llevarlo.

Como he contado en ocasiones pasadas, soy de las que se han hecho de todo: lo usé corto, con permanente (me quedaba espantoso), con y sin flequillo, carré con flequillo, semi-largo y algo más largo que eso (así lo tengo ahora); y me permite usarlo como quiera: recogido con una cola de caballo, o semi-recogido, suelto, lacio (porque me paso planchita), o con un simple gancho cuando me canso de tenerlo suelto.
Hoy, el pelo se estila usarlo muy natural, con cortes algo desmechados o en capas para no hacerlo tan rígido y creando algo de volumen. Opciones hay muchas. Si no se encuentra el corte ideal para el rostro, nada mejor que preguntarle a los peluqueros, quienes son los especialistas en esto, porque propondrán estilos de cortes adecuados a cada una.


Bueno...en realidad los peluqueros expertos, porque hay muchos que no lo son.
También recuerdo haberle dicho en alguna ocasión a uno, “quiero el corte de fulana de tal” (con revista en la mano y señalándole la foto). Pero ahí me llevé también un engaño enorme: el corte era ése pero no me quedaba como la modelo o actriz de la foto, porque las facciones eran diferentes, el pelo era otro y…¡yo no me parecía ni en el blanco del ojo!.
A continuación verán unas fotos de actrices y conductoras de televisión argentinas, y sólo dos de ellas tienen treinta y pico. Las demás, superaron la barrera de los cuarenta y muchas, hace tiempo ya. Todas son, a mi criterio, mujeres con personalidades fuertes y estilos definidos.
También verán fotos de otras personalidades conocidas y de cómo usan su cabello.



El estilo de Araceli: el carré con flequillo. Edad: 40 y un poco más.




Araceli Gonzalez y su pelo semi largo




María del Carmen Valenzuela (actríz) con estilo carré. Edad: más de 50

Soledad Silveyra, actríz. Edad: desconocida (pero más de 50, seguro)


Andrea Frigerio, modelo. Edad: 40 y tantos: el sueño de muchos hombres argentinos. ¿Escuché algún suspiro por ahí?


Susana Gimenez, conductora-actríz. Edad: no me animo a decirlo (¿más de 60? ¿o menos?). No importa: las divas no tienen edad.



Graciela Alfano, actríz-vedette. Edad: NS/NC. Más de 50, eso sí.

Andrea Politti, conductora. Edad: más de 40 años.




Mariana Fabbiani, conductora. Edad: 30 y pico.

Flavia Palmiero, conductora. Edad: 40 y un poco más. ¡Miren su cabello solamente! noto que están desviando la mirada...



Maju Lozano, conductora. Una mujer con un gran futuro en la televisión por su humor y simpatía. Edad: 30 y pico.


Paula Trapani, periodista-conductora. Edad: ¿30 y algo?

María Laura Santillan, una Sra. profesional periodista y conductora. Edad: algo más de 40 años.

La actríz Demi Moore (USA) y su pelo bien corto: un sello muy personal. Edad: más de 40 años.

Halle Berry, actríz (USA), con su pelo muy corto. ¡Le queda bárbaro! hay que animarse, ¿no?

Sandra Bullock, actríz (USA). Edad: más de 40 años.
Otra vez Sandra, pero con estilo carré sin flequillo.

Penélope Cruz, actríz española, con su cabello muy natural y semi largo. Edad: 30 y algo.




Fotos de Google