
Suelo volar con facilidad.
Consigo hacerlo en cualquier sitio y en casi cualquier circunstancia. La única energía que necesitan mis alas para emprender el vuelo es ansiar huir.
En un parpadeo, me elevo por encima del mundo y lo observo desde la distancia que proporciona el aire, el azul y las nubes.
Adopto un estadio en el que las sensaciones dirigen las ideas. Lo que
siento es absoluto y, desde esa certeza, se abre el abanico infinito en donde
soy dueña de un escurridizo destino.
Con las alas extendidas, me enfrento al miedo envuelta en un halo de
atrevimiento y recursos. Fuerte, serena y libre para emprender cualquier proyecto, cualquier ilusión que permanezca enterrada bajo las sábanas de la
desidia. Me convenzo de que los obstáculos son salvables y que el optimismo
es la mejor arma; de que las emociones son mis aliadas y no debo reprimirlas;
de que puedo y sé.
Todo es posible en mi dimensión. Hasta tu amor por mí. Convencida de
que me deseas tanto como el nudo de tu estómago te ata a mí. Logro
saborearte con tal nitidez que, cuando te vuelva a ver, me vanagloriaré de
haber estado en tu boca. Justo entonces abro los ojos y me veo a mí misma
como una pobre diablilla que se alimenta de fatuas ilusiones. Algo se rompe
dentro de mí, probablemente alguna pluma.
Me salen muy caros estos viajes a ninguna parte, por eso siempre llevo
piedras en los bolsillos.
Este post fue escrito por Anabel La Cuentista, a quien le agradezco muchísimo su participación. Visítala en su blog LA CUENTISTA DE HAMELIN, donde podrás deleitarte con sus cuentos y relatos.
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Una maravilla de principio a fin.
ResponderEliminarVoy con varias piedras en los bolsillos... para no volar tan alto.
ResponderEliminarPero esta bueno volar un chiquito al menos cada tanto y sentir que lo imposible puede ser...
Anabel, más que bonito.
Me encanta esta forma de volar que nos has enseñado.
ResponderEliminarGracias Anabel!
Un besito Marcela!
Yo prefiero el avión, es más seguro y, además, hace el mismo efecto pone tierra o mar por medio para olvidarse de los problemas de nuestro entorno.
ResponderEliminarPiedras no pongo en el bolsillo porque me fastidiaría el teléfono móvil :P
Excelente, maravilloso... que vuelo. Me gusta voalr sin alas, y yo, suelo llevar en los bolsillos papel y lapiz para desparramar en palabras el peso.
ResponderEliminarAnabel, me gustó un montón.
un bes,
bea.
Primero, gracias a Marcela, como he dicho en mi blog, ella ha sido muy "atrevida" en dejarme escribir cualquier cosa para subirla a su blog. Sólo puedo darte mi total agradecimiento, querida Marcela, por tu incondicional aliento y tu fe ciega en mí.
ResponderEliminarDespués, he de dar las gracias a todos los que han comentado (no suelo hacer este tipos de comentarios, los que leéis en mi blog lo sabéis, pero este caso es especial)y agradecer también su paciencia por haberme colado en un blog ágil y alegre, que, a veces, nos da consejos, otras nos enseña muchas curiosidades, otras nos revela reflexiones profundas y, las más de las veces, nos hace sonreír y pasar un buen rato.
Ha sido un placer.
Nos leemos,
Anabel, la Cuentista
Encontrarme con mi amiga la cuentista es un placer, no solo porque es mi amiga y la quiero, sino porque sus cuentos y poemas están entre mis preferidos!!!
ResponderEliminarYo creo mi querida amiga, que tus pies y tus manos tienen alas para volar y escribir tan maravillosamente, con el corazón, y con todos los sentidos que sabés usar tan bien cuando te expresás!
Un placer inmenso
Abrazos para ambas.
Anabel,
ResponderEliminar¡No me des las gracias por nada! Todo lo que a mí me agrada y complace leer, lo publico.
Una escritora como vos merece todos los aplausos y reconocimiento; y para mí fue un gusto contar con esta lectura que es exquisita, porque dejamos desplegar nuestras alas en toda su inmensidad para muchas veces, caer en desilusiones. Por eso yo también uso las piedras: para mantenerme con el peso suficiente en la realidad.
PD.: No contesté comentarios porque este post es pura y exclusivamente tuyo. Si lo haces bien. Si no, también. Yo sé que no comentas en el tuyo, así que es sumamente respetable.
Un beso y un gran abrazo!
Como siempre increíble y de final punzante y certero. Ay... Piedras en los bolsillos... No sé si las llevas de verdad Cuentista (o es sólo cuento), cómo tanto volar y hacernos volar contigo si no?
ResponderEliminarMe guardo alguna palabra para tu casa... Sintiéndome contenta por haber podido, gracias a ti, visitar y conocer ésta.
Un beso a todos.
Mar.
Mi lugar de origen a sido Anabel y gracias a ella he llegado volando hasta aquí.
ResponderEliminarUn placer conocer tu blog.
Saludos
Para alguien muy voladora como yo..está buena la receta de las piedras en los bolsillos, muy cálida lectura..y la posibilidad de conocer tu blog..gracias!
ResponderEliminarMarcela, he leido varios post tuyos, no he comentado mucho...pero me agrada mucho tu blog, hay lectura muy interesante.. llegué a él por intermedio de el perro..(el cual espero que recuperemos pronto)
Un saludos para todas...
es una maravilla de poema,lleno de sensibilidad.gracias por escribirlo.
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