
Video de humor en una entrevista
Las máximas de Don José de San Martín a su hija Merceditas: una lección de grandeza

Así anunciaba el nacimiento Don José a su amigo Tomás Guido: "Sepa usted que desde anteayer soy padre de una infanta mendocina".
Esta niña significaba para él su vida. Verla felíz, era su mayor anhelo.
Aparentemente Merceditas era una niña inquieta y rebelde, y que fue en parte educada por su abuela, Doña Tomasa, quien la colmó de cariño excesivo, convirtiéndola en una chiquita bastante caprichosa.
Es así que Don José de San Martín redacta las famosas máximas para la educación de su hija a quien tanto amaba, ya que su educación era primordial para él.
Son frases muy simples que reflejan los valores que él quería para ella; la grandeza de un padre hacia su hija.
Desde la escuela primaria en Argentina las hemos estudiado y leído alguna vez, pero vale la pena recordarlas en el presente, año 2009, y veremos que siguen teniendo la misma vigencia que en el año 1825...
Si para los granaderos había dictado un severo reglamento, un código con mucho de pedagogía castrense para mejor guiar, para mejor formar a Mercedes, redacta en 1825 las célebres once máximas, esas que él tendrá por objetivos y a cuya lectura recurrirá con frecuencia para hacerlas realidad. A medida que el tiempo transcurra y vea concretarse el éxito deseado, San Martín se referirá al asunto una y otra vez.
Así escribirá a Guido:
Las máximas
- Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos.
- Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira.
- Inspirarla a una gran confianza y amistad pero uniendo el respeto.
- Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
- Respeto sobre la propiedad ajena.
- Acostumbrarla a guardar un secreto.
- Inspirarla sentimientos de Indulgencia hacia todas las Religiones.
- Dulzura con los criados, pobres y viejos.
- Que hable poco y lo preciso.
- Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
- Amor al aseo y desprecio al lujo.
- Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad.
Fuente: www.sanmartiniano.gov.ar
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Mary Poppins y el Supercalifragilisticexpialidocious

Un lindo recuerdo con aroma a café con leche y galletitas...
¡Buen fin de semana!
"Oda a la papa" de Pablo Neruda y dos recetas con papas

Oda a la papa
de Pablo Neruda
Papa,
te llamas
papa y no patata,
no naciste castellana:
eres oscura
como nuestra piel,
somos americanos, papa, somos indios.
Profunda y suave eres,
pulpa pura, purísima
rosa blanca enterrada,
floreces allá adentro en la tierra,
en tu lluviosa tierra originaria,
en las islas mojadas de Chile tempestuoso,
en Chiloé marino, en medio de la esmeralda que abre su luz verde
sobre el austral océano.
Papa,
materia dulce, almendra de la tierra,
la madre allí no tuvo metal muerto,
allí en la oscura suavidad de las islas
no dispuso el cobre y sus volcanes sumergidos,
ni la crueldad azul del manganeso,
sino que son su mano, como en un nido en la humedad más suave,
colocó tus redomas, y cuando el trueno de la guerra negra,
España inquisidora, negra como águila de sepultura,
buscó el oro salvaje en la matriz quemante de la araucanía,
sus uñas codiciosas fueron exterminadas,
sus capitanes muertos,
pero cuando a las piedras de Castilla regresaron
los pobres capitanes derrotados
levantaron en las manos sangrientas no una copa de oro, sino la papa de Chiloé marino.
Honrada eres como una mano
que trabaja en la tierra, familiar eres como una gallina,
compacta como un queso que la tierra elabora
en sus ubres nutricias, enemiga del hambre, en todas las naciones
se enterró su bandera vencedora y pronto allí, en el frío o en la costa quemada,
apareció tu flor anónima enunciando la espesa y suave natalidad de tus raíces.
Universal delicia, no esperabas mi canto,
porque eres sorda y ciega y enterrada.
Apenas si hablas en el infierno del aceite
o cantas en las freiduras de los puertos,
cerca de las guitarras, silenciosa, harina de la noche subterránea,
tesoro interminable de los pueblos.
¿Quién iba a imaginar que existía una "Oda a la papa" escrita por Pablo Neruda? Yo no lo sabía. Realmente, es una delicia leerla. Con sólo pensar que existen en Perú 3000 variedades de papas registradas debidamente, ya vamos tomando una dimensión más acertada de la importancia y variedades existentes, siendo la "amarilla", la que más comúnmente se consume.
Hervida, frita, al horno, y en múltiples recetas, acompaña perfectamente nuestras comidas diarias. Versatilidad es, tal vez, la palabra que más se ajusta para ellas además de ser rica y económica.
Receta papas rellenas

Ingredientes:
8 papas medianas.
150 g. de queso blanco descremado.
500 g. de queso tipo port salut picado.
1 ají morrón.
100 g. de aceitunas verdes.
Sal marina, nuez moscada, perejil picado: a gusto.
Preparación:
Lavar bien las papas, cortarlas por la mitad sin pelarlas. Colocarlas boca arriba en una bandeja para horno. En la parte superior de las papas, hacer unos cortes cruzados. Hornearlas hasta que estén blandas. Asar o hervir el morrón, pelarlo y cortarlo en tiras y reservar.
Retirar las papas del horno, vaciarlas levemente en el centro con una cuchara (debe quedar una "pared" de papa de 1 cm. de grosor). Hacer un puré con la pulpa de las papas y mezclar con los demás ingredientes (menos el queso rallado, el morrón y el perejil). Rellenar las papas con ésta preparación y cubrirlas con el queso rallado. Volver las papas al horno para que se gratine el queso. Antes de servir, decorar con tiras de morrón y perejil picado.
Papas gratinadas
Ingredientes:
6 papas grandes
4 cdas. de manteca
300 gr. de crema de leche
100 gr. de queso gruyere
100 gr. de queso parmesano
1 ½ cdta. de sal, ½ cdta. de pimienta blanca.
Preparación:
En una olla con agua y sal, hierva las papas con cáscara. No debes terminar la cocción. Cuando estén medio hechas, sácalas y deja que se enfríen. Luego pélalas y córtalas en rodajas de un dedo de espesor. Enmantecar una fuente de horno y acuesta las papas en capas. Agrégales sal y pimienta. Entre capa y capa, agrega crema de leche, gruyere y parmesano rallado. Termina con una capa de crema y queso. Ponlas a cocinar 10 min. a horno moderado y luego gratina 3-4 min. Cuando retires puedes espolvorear con un poco de orégano o perejil.
.Personalmente me encanta la papa. Me gustan también los "papines", esas papas chiquitas y lindas, y que pueden acompañar cualquier preparación además de ser muy decorativas. ¡Y no olvido a la batata que tanto me gusta! simplemente hervida con un hilo de aceite encima y una pizca de sal, es una de-li-cia.
Hasta pronto,
Marcela
Gracias: www.recetasgourmet.com.ar, www.recetasurbanas.blogspot.com, www.redepapa.org
¿Qué quieren las mujeres? ¡Todo! pero...-Maitena y su humor-

- Realizarse profesionalmente y ganar dinero. Pero...
- Encontrar un hombre que las quiera, las admire y las mantenga. Pero...
- Lograr una pareja sólida y duradera. Pero...
-Tener unos hijos encantadores que les aseguren una vejez rodeada de nietos. Pero...
- Ser reconocidas por sus capacidades intelectuales. Pero...
- Ser realistas, intransigentes, analíticas y lúcidas. Pero...
¿Acaso es mucho pedir? yo creo que no, pero...
Imagen: Maitena
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Amigas y hermanas, un lazo de amistad siempre

Juntos para siempre
Hombres de 40
Cuarenta es una cifra que marca una frontera psicológica en las personas, en mi opinión, es más traumática en los hombres que en las mujeres. Incluso su sola mención ¡CUARENTA! resulta más rotunda al oído que cuando escuchas un cantarín treinta y pico.A los cuarenta los hombres solemos padecer esa crisis de la que tanto se habla, una crisis que todavía no he tenido, no sé si porque sólo me quedan dos años escasos para tener esa edad o bien porque vivo en una eterna crisis que me impide identificar los diferentes tipos que sufren las personas a lo largo de la vida.
Los cuarenta no sólo se manifiestan psíquicamente de forma depresiva, también físicamente, podemos notar los primeros cambios a los 35 y se manifiestan en todo su esplendor cuando cumples cuarenta años.
Uno de los primeros cambios es la alopecia. La pérdida del pelo suele ser traumático en la mayoría de los hombres, finalmente lo asumes y como se dice en España ¡pelillos a la mar! La cosa se soluciona con un buen rapado de cabeza, que está de moda. Por alguna ley no escrita, los que nos rapamos la cabeza nos dejamos perilla o barba, nunca bigote.
Raparse la cabeza tiene muchas ventajas que poco a poco vas descubriendo, como el importante ahorro de tiempo al salir de la ducha, ya no tienes que secarte el pelo y se acabó el secador, con el ahorro de energía que eso supone. El único problema son las inclemencias del tiempo, los días muy fríos hay que ponerse un gorro y cuando hace mucho calor una gorra para evitar quemarte la cabeza, algo muy desagradable.
La pérdida de pelo en la cabeza va acompañada de una misteriosa aparición de pelo en otras partes del cuerpo, por alguna extraña razón salen pelos en la espalda, justo donde empieza el cuello. También aparecen más pelos en el pecho, muchos más de los que tenías antes de perder los de la cabeza. Cuando descubrimos esto, lo primero que pensamos es que es un síntoma de virilidad, de la supuesta potencia sexual que tenemos los calvos, esto nos alegra y nos reconforta, es un mal menor.
Después de asumir la calvicie que nos ahorra tiempo y energía y la aparición los pelos de virilidad, que nos provoca una sonrisa orgullosa, descubrimos algo terrible que nos borra la sonrisa de la cara, ¡aparecen más pelos! ¿dónde? pues en el sitio que menos te esperas, las orejas.
La erradicación de los pelos de las orejas es difícil, crecen mucho y muy rápido, cuantos más quitas más salen y si te descuidas en poco tiempo puedes parecer un hobbit. En estos casos hay que recurrir a un centro de jardinería para que te poden los pelos o bien a cualquier centro de estética para que acaben con esos malditos pelos del Demonio.
Los cambios no acaban ahí, se pueden descubrir más cambios de los ¡CUARENTA! cuando accidentalmente descubres en un cajón olvidado, aquellos pantalones que te quedaban muy bien y con los que ligabas como un tigre pocos años atrás. Sin perder un minuto te los pruebas e, indignado pero resignado, ves que no puedes abrocharlos. En ese momento, metiendo tripa y aguantando la respiración, tienes un flashback de esos que dicen que se tienen cuando vas a morir, pero en vez de ver pasar la película de tu vida, ves sólo esas escenas en las que estabas hecho un adonis, con pelo en la cabeza y los justos en el resto del cuerpo, con esos pantalones abrochados, de conquista en conquista. En este momento es cuando dices, ¡Dios, tengo CUARENTA! y comienza la depresión, la crisis que te lleva a comportarte de la manera estúpida que todos conocemos.
Afortunadamente, si se está un poco centrado, la crisis desaparece cuando cumples cincuenta, con esa edad tienes otras preocupaciones.
Cumplir cuarenta años es duro, muy duro, pero hay que adaptarse y pensar que es una edad en la que más o menos se tiene una estabilidad, independencia, vigor sexual y un campo de acción muy amplio, desde jóvenes hasta mayores, no todo está perdido.
He omitido hablar de las canas, las bolsas en los ojos, las primeras arrugas y el trauma que supone comprar tu primera crema antiarrugas y su posterior aplicación, eso será en otra ocasión.
Colores de vida, una pequeña reflexión

Marcela
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Estilos y looks en mujeres de más de 50 años.





Bebés y breakdance: el comercial de Evian
Un libro, una mujer y el guardia. Reflexión y moraleja

Viene un guardián en su lancha, se acerca a la mujer y dice:
Buen día, señora. ¿Qué está haciendo?
- Leyendo un libro- responde ella (pensando "¿No es obvio?")
- Está en zona restringida para pescar- le informa él.
- Disculpe oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo.
- Sí, pero tiene todo el equipo y por lo que veo, podría empezar en cualquier momento, tendré que llevarla y detenerla.
- Si hace eso, lo tendré que acusar de abuso sexual- dice la mujer.
- ¡Pero ni siquiera la toqué! - dice el guarda.
- Es cierto, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en cualquier momento.
- Disculpe, que tenga un buen día señora. Y se fue.
MORALEJA:
Nunca discutas con una mujer que lee: sabe pensar.
Niños asesinos de juguete
El otro día estaba sentado en un banco de la calle y un niño de unos siete años me apuntó con una pistola, apretó el gatillo y disparó al grito de ¡¡booom!! Afortunadamente para mí, la pistola era de plástico y la bala imaginaria.Mi primera reacción ante este intento de asesinato frustrado fue mirar mal al niño y mucho peor al padre que le acompañaba. No le dije nada pero, mi cara, que según la gente que me conoce es de pocos amigos, hizo que el padre se diera cuenta en el acto de mi desagrado.
Fue uno de esos momentos en los que piensas en lo mucho que han cambiado las cosas o en lo viejo que soy. Como ya he dicho antes, en España no es normal ver a los niños jugar con pistolas pero no fue así hace unos años.
En los años setenta yo era un niño, todos mis amigos y yo, teníamos pistolas con las que jugábamos a policías y ladrones, vaqueros e indios y a las guerras. En esos tiempos a nadie le sorprendía ver a niños de pocos años liarse a tiros, era algo normal, incluso los mismísimos Reyes Magos nos traían armas de juguete. Todavía recuerdo la ilusión que me hizo el día que me dejaron un kit de sheriff compuesto por un cinturón con dos pistoleras, con sus pistolas y su estrella plateada.
En cualquier caso, no me agrada ver a los niños jugar a estos juegos y mucho menos que me apunten a la cara con una pistola de juguete. Tampoco me hace mucha gracia descubrir a punta de pistola de plástico lo viejo que me estoy haciendo.
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