Una de las situaciones más difíciles por las que podríamos atravesar las mujeres sin importar la edad, es el de ser atacadas. En ese momento y dependiendo la situación, es bueno mantener la mente en calma y tratar de defendernos siempre que no se exponga la vida y no hacernos las heroínas.
Una sola vez me vi en una situación de agresión directa, que provenía de un adolescente con problemas mentales y bastante más grande que yo en contextura física; ya que era alto y muy formado físicamente con el cuerpo de un hombre.
Tuve que interponerme para defender de esa agresión a una maestra que estaba embarazada con un vientre muy prominente. Como estábamos solas sin poder contar con ayuda de nadie como para pedir auxilio; y viendo cómo se le iba este chico directamente encima, no me quedó más remedio que salir en su defensa e interponerme entre ambos, por lo que enseguida recibí una trompada directa en mi rostro, dejándome con un dolor indescriptible.
Recordando lo que alguna vez escuché de una mujer, hice lo que creí conveniente en ese momento y lo llevé a cabo: lo dejé en el suelo inmediatamente tras haberle golpeado directamente en sus partes íntimas, no sin antes pensarlo una fracción de segundo porque sentía terror y no sólo por mí, sino por el resto de los chicos presentes que se encontraban en el lugar, y por esta maestra en un embarazo muy avanzado que trataba de defenderse como podía aunque fue algo golpeada también.
Fue una situación que aún hoy, recuerdo como una de las más dolorosas y en la que no me hubiera gustado estar, pero estuve y no tuve opción.
Otra de las agresiones que recibí aunque no de manera física, fue el de ser asaltada mientras estaba en un cajero automático. En esa oportunidad, y de esto hace ya tres años, me tomó desprevenida un hombre apuntándome directamente en la cintura apoyando su arma. Como él mantuvo la calma en todo momento, yo también. Ante este penoso incidente, hice lo que me dijo porque de no haberlo hecho, yo no estaría probablemente aquí y ahora.
Recién encontré un video que si bien está en inglés, es fácil comprenderlo porque enseña unas técnicas básicas de auto-defensa femenina ante ataques inminentes. El otro video, está en castellano.
Ojalá que nunca las tengas que utilizar, pero si se llegara a presentar la ocasión, hay que tenerlas presente para evitar un mal mayor.
De paseo por la web, encontré unas anécdotas de la grandeza y genialidad de Albert Einstein.
Algunas las conocía, otras no. Humilde como pocos y con gran sentido del humor típico de las personas inteligentes, Einstein aún sigue maravillando.
Un periodista le preguntó a Einstein "¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?" y Einstein le contestó: "¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?".
El periodista lo miró extrañado y le contesta:
- "Pues, sí, sí puedo", a lo cual Einstein replicó: - "Bueno, pues hágalo, pero imaginando que no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego".
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En 1935 fue invitado a formar parte del prestigioso Instituto de Estudios Superiores de Princeton, New Jersey. Le fue concedida carta blanca para que él mismo se fijase el sueldo. Con gran desconcierto del director, Einstein pidió una suma imposible: era demasiado pequeña. El director tuvo que rogarle e insistir para que aceptara un sueldo mayor.
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En una reunión social, Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein y ella le sugirió lo siguiente:
- "Qué dice profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos. ¿Se imagina un bebé con mi belleza y su inteligencia?".
Einstein, muy seriamente, le respondió: "Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia".
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Una vez en la Nochebuena del primer año que estuvo en Princeton, varios niños se pusieron a cantar villancicos frente a su puerta. Al terminar, llamaron y le explicaron que estaban reuniendo dinero para comprar regalos de Navidad. Einstein, después de escucharlos atentamente, les dijo "aguardad un momento". Se puso el abrigo y la bufanda, sacó el violín de su estuche y, uniéndose a los niños, los acompañó con su instrumento a cantar de casa en casa.
Ayer domingo, me fui a un pueblo muy gauchesco a solo unos Km. de Buenos Aires a pasar el día. Cerca, muy cerca de este pueblo-ciudad, típico circuito tanto del turismo local como del extranjero, esta estación olvidada de tren en un pequeño poblado salpicado por algunas casas y mucho campo alrededor. Caballos sueltos, vacas, mucho verde...aire puro. Siestas cotidianas, gente amable y bañados por un sol radiante dominical.
No pude aguantar tomar esta foto de la estación. Ya olvidada en el tiempo, fue una estación de paso que conectaba pueblos y gente. Hoy, su compañía son vagones de tren oxidados, testigos mudos que guardan historias y encuentros.
¿Dónde estuve? ¿a qué estación pertenece este andén?
Dejo la pregunta para quien la pueda responder.
Esta es una adivinanza sobre todo para los argentinos, pero también para algún extranjero que haya estado por estos pagos donde abundan las piezas de platería gaucha, asados con carne tiernísima y paseos en carruaje antiguo también.
No quiero dejar de escribir acerca del famoso Almacén de Ramos Generales atendido por su propio dueño Don Fernandez, quien de manera muy cálida, recibe a los visitantes y responde todas las inquietudes acerca de este legendario lugar significativo para todo un pueblo. Curiosamente, en el comercial debajo de la publicidad de sopas Knorr donde fue filmado este famoso comercial de Argentina hace unos años, aparece él sonriendo tímidamente (al lado de la caja registradora) junto a los actores. .
En España están empezando a ser muy comunes los anuncios de particulares, en su mayoría hombres, en los que se ofrece alojamiento gratuito a cambio de sexo.
Adquirir una vivienda en propiedad en España ya era muy difícil antes de la crisis brutal que estamos padeciendo pero, ahora, con las oficinas de empleo desbordadas de personas que han perdido su empleo y, muchos de ellos, sus casas por no poder hacer frente a las hipotecas o los alquileres, es misión imposible. Debido a esta necesidad, algunas personas han sabido sacar provecho para beneficiarse de esta situación.
Se da la circunstancia de que no hay ninguna ley que pueda prohibir este tipo de aprovechamiento de las desgracias ajenas y, tampoco es fácil regular un caso así, ya que el contrato es ejercido por dos personas adultas que dan su libre consentimiento en este acuerdo.
Hace unos días, una reportera de un canal de televisión, se hizo pasar por una interesada en compartir piso a cambio de sexo. Contactó con el hombre que puso el anuncio y éste le puso al corriente de lo que él deseaba y esperaba de ella, que no era otra cosa que sexo y la limpieza de la casa.
Como no podría ser de otra manera, la polémica ya está servida. Para algunos, este tipo de “contratos” deberían estar prohibidos. Para otros, la prohibición no sería más que un nuevo recorte de las libertades de los individuos.
Personalmente, me parece triste que se pueda llegar a una situación así, mi ética personal y mi moral no me hace mirar con buenos ojos este tipo de arrendamientos. Tampoco estoy de acuerdo con la prohibición, precisamente por tratarse de una intromisión en la libertad de las personas.
Lo cierto es que estos contratos de alojamiento por sexo se parecen mucho a la prostitución pero, si tenemos en cuenta que la prostitución no es un delito en España ¿cómo podemos impedir que personas en situación límite se tengan que someter a los deseos sexuales de los aprovechados a cambio de un techo y una cama?
Si hay un término que suena algo terrible es la venganza, y más todavía, si proviene de una mujer despechada. Somos algo complejas y es real, el carácter y los estados de ánimo de una mujer no son siempre los mismos, y a medida que se va madurando se va haciendo más permeable en algunas cosas mientras que en otras, un manto de cemento nos cubre de pies a cabeza. Fluctuamos entre una combinación de ternura y femeneidad, y una mezcla explosiva de emociones extrañas, entre otras, como la ira y la sed de venganza en situaciones límites.
Pero esto no es privativo de las mujeres solamente, sino también de los hombres. La sed de venganza, consiste en planear algo para que el otro sienta de la misma forma todo el dolor que se sintió una al ser atacada o lastimada, y asegurarse así de que no vuelva a repetir el error.
Es hacerle beber al otro hasta la última gota, toda la angustia y el sufrimiento que se ha vivido a quien tuvo la osadía de herir, clavándole la estaca en el lugar que más le duela, sin temor alguno ni culpas, momentáneamente.
Existen personas muy vengativas y despechadas que devuelven con la misma moneda, la acción que les causó tanta pena y traición. El caso más frecuente es el de la infidelidad.
Si la mujer descubre una infidelidad de su pareja, es muy factible que no se olvide fácilmente el deslíz. Se lo recriminará una y otra vez hasta agotarlo mentalmente propiciando un clima altamente nocivo pudiendo desencadenar en una tragedia. Otra vía muy común en una infidelidad, es la decisión de serle infiel; ella sólo buscará a un exponente masculino para mantener solamente sexo y dejará mensajes claramente abiertos hacia su pareja de que realmente le es infiel, haciéndoselo saber sin reparos argumentando salidas insólitas que antes no tenía mediante excusas -y hasta ridículas- sin importarle nada más que el goce de su plan siniestro, creyendo que esta manera es la única forma de devolver la calma al corazón y a la mente.
Otro caso bastante frecuente también en cuestiones de separaciones en malos términos, es vengarse del otro a través de los hijos y llenarles la cabeza a los chicos en contra del otro, planteando de esta forma un juego bastante perverso como el querer apropiarse de los hijos y prohibirle que el otro los vea o mantenga contacto y, en casos muy extremos, hasta el secuestro de ellos.
Los casos de venganza, lamentablemente, son muy comunes. Ciegan la mente y por ende, no se puede pensar ni actuar con la debida claridad. Uno los puede ver todos los días en las noticias y notamos que terminan decididamente mal. La manera más inteligente de enfrentar los problemas, no es la venganza definitivamente. No sólo quedaría destruído el otro, sino también una misma y el entorno, sin darnos cuenta que podemos estar hiriendo a quienes más amamos, llevadas solamente por vientos de ira y rencor. Es preferible mantener la calma y hablar, en vez de dejar salir a la mujer despechada. No sirve lanzarse a la venganza porque de bueno, no tiene nada. Pero nada de nada.
La debilidad de muchas mujeres son los zapatos. No es mi caso en particular, aunque por supuesto que me encantan, pero prefiero destinar el dinero a otros artículos y no tanto al calzado. No quiero decir que no me compre zapatos de moda, no, pero no tengo el fanatismo de muchas que viven pensando cómo agrandar el armario o si se compran o no el Shoe Drawer que aparece en los canales de cable a horas inimaginables.
Una nota de Infobae habla acerca de que el 40% de las mujeres en UK no sabe comprar zapatos porque en definitiva, voy deduciendo, compran por impulso, lo que está en oferta, por lo que atrae a simple vista, lo que se está usando ahora; llegando a sacrificar la salud y el confort para darle prioridad a la moda y no pasar por antigua usando los zapatos del año pasado.
Lo peor de todo, es que aparentemente han comprado zapatos que nos les cabían y otros sumamente incómodos, llegando a provocar juanetes y callos, talones partidos y uñas encarnadas, afecciones por demás poco atractivas y sensualmente nulas.
Me vi algo reflejada por alguna experiencia perdida en el tiempo, es verdad, porque por estar a la moda he sacrificado la comodidad cuando en realidad, lo importante es sentirse bien durante todo el día. No sirve comprarse stilettos (aunque ya no están tan de moda) por más que estén en todas la vidrieras, si se tiene el pie como una empanada; ni caminar pisando huevos con tacos altos porque provoca inestabilidad y falta de equilibrio con la terrible consecuencia de poder aterrizar de lleno contra el pavimento en sólo una milésima de segundo y pasar el papelón de la vida, además de poder sufrir serios problemas.
No me refiero a andar en ojotas todo el tiempo (chanclas o "flip flop" -gracias Matritensis por su ilustre aporte idiomático-), cosa que adoro y que forman parte de mi cuerpo hace añares cuando estoy en mi casa, sino que a veces la moda o las nuevas tendencias están destinadas solamente a determinados cuerpos. No todos pueden usar lo que se lanza al mercado, y si se usa, muchas veces a costa de sacrificios que sólo las mujeres conocemos al usar determinado producto.
Yo hace tiempo dejé el sacrificio, eso no significa que vista fuera de moda, sino que hago prevalecer mi comodidad y bienestar dependiendo la actividad del día; sentirme segura a cada paso, y con la mirada siempre alta.
En las fotos, dos lindos modelitos: unos verdes de Alexander Mc Queen que me encantan, y los exóticos "María Antonieta" de Christian Laboutin a solo USD 6.965 este último.
¿Quién se atrevería a usar el modelo María Antonieta? ¿alguien en la sala?
Yo, debo decir que paso esta vez. No me atrevería, aunque sí los verdes para pisar huevos un ratito y luego, calzarme mis ojotas blancas en casa como siempre.
Quienes han pasado por separaciones sabrán lo dificultosas que pueden ser, más si involucran a otras personas como son los hijos. Últimamente estoy escuchando de varias; pareciera que está de moda separarse. Pero como mujer que ha pasado por eso hace años, sé perfectamente que ambos salen bastante dolidos después de años de una vida en común, que es un proceso por el que debe pasarse cuando se toma la decisión de decir "basta", dicha por una de las partes o por ambas. Cada experiencia es única y no hay lineamientos específicos, pero sí hay generales que nos ayudan a atravesar el momento para poder continuar. Se dice que el hombre sufre mucho más que la mujer, que es más proclive a la depresión, que la mujer es la que suele tomar esta decisión comunicándosela a su pareja.
El texto debajo es de una nota de En plenitud dirigida a hombres. Pero leyéndola detenidamente, sirve también para la mujer porque en definitiva, pasamos por lo mismo: hay una ruptura de vínculo, aunque el impacto en las personas y en cada situación sea distinto. Tiene unos puntos interesantes para tener en cuenta y que ayudan en el proceso de divorcio y reordenamiento, aunque suenen obvios y básicos.
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"Todos hemos atravesado por estas situaciones. A veces, las separaciones se dan entre personas que, para ser honestos, ya no tienen sentimientos de amor hacia la otra parte. Hay relaciones que terminan por acuerdo mutuo, y también hay otras que cuando terminan, nos hacen sentir que nuestras vísceras están siendo arrancadas por la garganta. Esas malditas rupturas que nos hacen llorar hasta la última gota y nos dejan sumidos en la depresión durante meses... ¿Cómo se supone que podemos recuperarnos de una situación así? A decir verdad, no hay respuesta. Sin embargo, existen algunas maneras de sobrellevar mejor la situación. Antes de empezar, cabe aclarar que llorar no está mal, y menos cuando ocurre algo que nos desgarra el corazón; lo que intentaremos es no quedar paralizados por el dolor.
Enfrentar la separación.-
Algunas personas se empeñan en negar las cosas y entierran sus cabezas en la arena. Eligen emborracharse, echarse en la cama indefinidamente, implementar conductas autodestructivas, etc. Todos, al enfrentar un rompimiento, reaccionamos de alguna manera. Sin embargo, la cosa es que si no enfrentamos el evento actual, posiblemente volvamos a repetir nuestros errores. Permítete llorar, revuélcate y aflígete sin remordimientos. Y luego —recién luego—, analiza la causa del rompimiento de modo que puedas aprender y avanzar a partir de allí. Una vez más: si no tratas con las causas, volverás a cometer esos errores. Llora, analiza, y avanza hacia una vida mejor. .
Establecer rutinas.-
Esto es algo que sirve a muchos individuos que atraviesan penurias a causa de separaciones dolorosas. Establece rutinas para darle a tu vida una estructura y una dirección. Puede sonar demasiado simplista, pero saber que tienes que mirar un programa de TV cada miércoles por la noche o hablar con un amigo a las 6:00, te ayudará a pasar el día. Las rutinas serán vitales para soportar las primeras semanas agónicas que siguen a un rompimiento.
Ejercitarse.-
Incluso cuando no tengas que perder peso, ejercita para tu salud mental. Toma clases de yoga o pilates, intenta algo que siempre hayas querido practicar como una clase de salsa, o simplemente súbete a una bicicleta estática, un escalador, o una cinta para correr. El oxígeno aclarará tu mente y acelerará las revoluciones de tu motor, permitiéndote encarar otro día de la mejor manera. Ejercita incluso cuando no sientas la mejor predisposición para hacerlo. Aquí te va un tip para envalentonarte cuando no tengas ganas de ejercitar: ponte tus ropas deportivas y procura realizar actividad física durante cinco minutos. Si aún sientes desgano, entonces detente por ese día. No obstante, lo más probable será que gradualmente vayas entrando en el clima del ejercicio —algo parecido a lo que ocurre con el sexo—. El ejercicio puede ayudarte en gran forma a elevar tu autoestima y, en consecuencia, muchos otros aspectos de tu vida. Sólo hazlo.
Amistades.-
A menudo, ponemos a nuestros amigos en una especie de freezer cuando comenzamos a salir con alguien. Bien o mal, ocurre con frecuencia. Usa este tiempo para reconectarte con tus amigos y vuelve a construir ese sistema de apoyo. Destina un espacio semanal para estar con ellos y asegúrate de continuar con esta rutina incluso cuando hayas conocido a una nueva persona. Aquí va un ejemplo de cómo debes sustentarte en tus amigos: reúnete cada jueves a comer en la casa de alguno y luego vean una película en DVD. Es algo muy sencillo, pero que sirve para tener algo que hacer en la semana —algo como un programa o ritual—.
Los proyectos y hobbies.-
Posiblemente oigas esto todo el tiempo, pero éste es el momento adecuado para ponerlo en práctica: busca un hobby. Escribe una lista con todos los libros que deseas leer y dirígete a la biblioteca. Únete al club del libro o, si te gusta escribir, a un taller literario. Busca las actividades que puedes realizar dentro del vecindario —yoga, Pilates, etcétera—, o procura hacer un trabajo voluntario dentro del refugio para personas sin techo —aquí, de seguro, habrá cientos de cosas por hacer—. Se trata de darle una mano a tu espíritu. Haz algo de lo que te sientas orgulloso y que tenga poco que ver con tus actividades habituales. Desde luego, hay cientos de formas de sobrellevar la situación. Tal vez, tú conozcas algunas mejores".
De sólo ver este video, entro en una especie de nerviosismo increíble.
¿Qué le sucede a esta mujer?
¡Por favor! Me dan ganas de entrar en el video, sacarla del asiento rápidamente y doblar de una buena vez. No entiendo quién o quiénes le pudieron dar el registro de conductor con el peligro que representa.
Quiero creer que se trata de un caso aislado, porque la mayoría de las mujeres manejamos muy pero muy bien.
Hay actores y actrices a las que se le toman simpatía y cariño, tal es el caso para mí de Patrick Swayze, y más todavía porque tiene que ver con el mundo del baile. Estuvo inolvidable en Dirty Dancing y en Ghost, dos películas que se hicieron muy famosas para los jóvenes corazones románticos como el mío en aquellos años, y que si las llegaran a pasar nuevamente por televisión, las veo con la misma expectativa de aquella primera vez en el cine. Nunca paré de imaginarme en sus brazos dando ese gran salto final como lo hizo Jennifer Grey en esa escena famosísima de Dirty Dancing.
Es sabido que padece de un tipo de cáncer muy agresivo y que sigue batallando con todas sus fuerzas para combartirlo. Diría que sigue bailando a su manera con mucha energía y actitud positiva, paso a paso, dando sus mejores giros.
A su lado siempre estuvo y está su esposa Lisa. Con ella ha logrado mantener una pareja muy sólida, quizás una de las pocas del ambiente artístico hollywoodense.
Me gustaría verlo así otra vez, como en el video debajo, bailando nuevamente junto a su esposa y que esto que está pasando en su vida sólo sea una pesadilla de pésimo gusto.
En el video, podrán disfrutar unos minutos a Patrick y Lisa Niemi bailando en el World Music Award 1994 en una excelente performance. Un matrimonio sólido y un gran amor que ninguna enfermedad podrá destruir.
Patrick Swayze nació el 18 de agosto de 1952 en Houston, Texas, hijo de Patricia "Patsy" Yvonne Helen, una coreógrafa, instructora de baile y bailarina, y Jesse Wayne Swayze, un redactor de ingeniería. Tiene una hermana y dos hermanos: Vicki Lynn, Sean Kyle y Don, que también es actor. Patrick Swayze destacó desde joven por sus aptitudes físicas y su interés por las artes escénicas. En el instituto destacó más por sus cualidades atléticas que por sus logros académicos, llegando a ganar varios torneos en atletismo y en fútbol americano.
Su carrera deportiva se vio interrumpida por causa de sus problemas en las rodillas, por lo que tuvo que abandonar sus pretensiones deportivas en el fútbol americano. Después de abandonar los deportes, estudió ballet en la Harkness Ballet School y en la Joffrey Ballet School, donde consiguió hacerse bailarín profesional. En 1975 se casó con la también bailarina y actriz Lisa Niemi, a quien conoció en su adolescencia en las clases de baile de su madre, Patsy.
Ref. Wikipedia
Actualización 14.09.2009: Patrick, descansa en paz.