Uno de los programas que me "enganchan" últimamente es el que conduce Tim Gunn, profesor desde hace años en Parsons, The New School for Design, prestigiosa escuela de diseño en New York, Estados Unidos.
Con un estilo muy particular y repleto de filosa sinceridad pero siempre respetuoso y con cierto aire de caballero inglés, Tim Gunn logra transformar la imagen de mujeres y hombres guiándolos y asesorándolos en vestimenta y look; acerca de lo que sí debería usarse de acuerdo al físico y proporciones para sacar de ese modo, todo el potencial a la persona que se atreva al cambio.
Lógicamente, quien se someta a este juego de cambio de imagen, deberá calmar sus nervios cuando él se deshaga de la ropa que considere inadecuada delante de su propia naríz.
Desde este lado sigo aprendiendo porque me gustan sus sugerencias, y saber más acerca de qué tipo de ropa me queda mejor. Y también me gusta él: su estilo y elegancia -a quien prefiero antes que Trini y Susannah-.
Muchas veces pienso que si tuviera la oportunidad de un cambio de imagen de su mano, creo que se haría un deleite con mi placard, porque ese mundo oscuro que descansa varias horas a puertas cerradas en mi dormitorio, atesora prendas que estoy segura, él las consideraría "viejas y fuera de moda" y hasta me atrevería a decir "raras"; empezando por unos zapatos sin tacos de punta cuadrada a cuadros gi-gan-tes rojos, negros y naturales que nunca usé, siguiendo por un chaleco rosa viejo -bordadito, muy bordadito- que compré alguna vez y que sigue todavía allí con la etiqueta. Y me lo compré aún sabiendo que el rosado no es de mis colores preferidos y menos, en mi vestimenta. ¿Por qué lo compré? No lo sé, pero creo que ese día estaba con las defensas bajas y lo vi lindo.
¿Por qué guardamos tantas prendas inútiles, sabiendo perfectamente que nunca vamos a ponérnoslas?.
Hay que renovarse. Soy de las que piensan que la verdadera belleza está dentro de uno, pero la exterior es un reflejo del interior, y el cuidarse y mejorarse es altamente positivo y hace bien. ¿Adivina qué haré con los zapatos y el chaleco?
No quedarse. No descuidarse. Mejorar la imagen personal genera, automáticamente, una mayor confianza en sí mismo para relacionarse mejor a todo nivel.
Para culminar, la infaltable Maitena y el dilema de todos los santos días en la vida de cualquier mujer: ¿Qué me pongo?
"¡Al final, no tengo nada que ponerme!" (decimos muchas, muchísimas mujeres todos los días).


jaja Marcela me ha encantado el humor de este tema. Sí que es complicado "adecentarse" pero....Yo me lo paso pipa haciéndolo
ResponderEliminarA mi me encantaría ponerme en manos de un estilista y ...¡hala transformame aunque sea sólo por un día! jaja Besotes
Tengo un amigo, que lamentablemente vive a 27.000 kilómetros de aquí y extraño por mil razones y porque lo quiero como a un hermano elegido...
ResponderEliminarUna de las razones por las que lo extraño es que él se ocupaba de mi imagen (y yo le confiaba ciegamente) me acompañaba a comprar ropa y me hacía dar la vueltita cuando salía del probador, nos matábamos de risa. Me sugería peinado y color de mechas, me tiraba alguna pilcha a la basura y con pulgar arriba o pulgar abajo me iba aconsejando.
Ahora ando cuidandome poco, a veces ni pienso en lo que me pongo y todo me da igual. Necesito a Henry conmigoooo!!
Lo gracioso fue una vez que haciendo videoconferencia me miró y me dijo: "Marina, todavía tenés esa remera?? te la llevaste de Argentina y ya era vieja!! Qué esperás para tirarla??"
A veces dar mucha importancia a la ropa o a la imagen puede llegar a parecer fríbolo y superficial. pero yo siento que ocuparse de la propia imagen es otro modo de quererse a una misma.
Un abrazote, Marcela.
Winnie
ResponderEliminarQuerés un cambio en tu cabello? contá cuando te lo hagas! es uno de los temas más trascendentales para nosotras: el pelo.
Marina
Creo que vos misma respondiste! parecería un tema frívolo, pero cuando se trata de mejoras y satisfacción para la persona, no es nada frívolo, al contrario.
Si necesitas encontrar a Henry y te puedo ayudar, decime y hacemos un llamado masivo! ;)
Besos a ambas!
Ese "qué me pongo" tan clásico de las mujeres es muy gracioso, pero detrás de él yo creo que no hay como la propia personalidad para vestirse.
ResponderEliminarY no hablo de mí justamente que me calzo un jean con un par de botas y ya estoy lista. Hablo de las mujeres que siempre tienen un toque personal.
Las modas pasan pero no hay nada mejor que crear nuestra propia moda. Esa perdura en el tiempo.
Besos.
Me encanta... El es de lo mas divino!
ResponderEliminarMis hijas lo aman porque es perfecto!
jajajajaja y bueno si lo tuviera de vecino te aseguro que jamas saldría con una mala combinacion de colores o de accesorios o quizas y seri a tan famosa por mi forma de vestir que para que te cuento.
me encantó el comics del armario y es que a mas de una nos ha sucedido yo creo que me sucede cada día antes de salir jaja que le vamos a hacer --
me encantó tu post esta genial!
Un abrazo linda :)
Primero de todo pedir disculpas por mi ausencia por esta casa que es la de todas nosotras.
ResponderEliminarSé que han sido días felices para ti, Marcela y no pienses que no me he acordado de ti...
Pero he vuelto, al menos, lo estoy haciendo poco a poco.
Renovarse o morir. ¡Madre mía, cuánta razón! Hace poco, muy poco, tuve que hacer una renovación total de armario. De arriba a abajo, de izquierda a derecha. Me quedó un armario empotrado enooorme para mí sola y me quedé extasiada. No sólo porque podía poner la ropa de verano, invierno y trabajo sin necesidad de meterla en cajas, sino porque hice una limpieza bárbara (como dirían por allá). Tiré de todo. Llené bolsas de basura hasta los topes. Me quedé con lo fundamental, con lo que me suelo poner, con lo práctico, con lo que me hace sentir bien.
Al fin y al cabo, ¿no es con eso con lo único que nos hemos de quedar?
Un beso a todos y uno enorme y lleno de cariño para Marcela,
Anabel, la Cuentista